Astérix convoca a sus amigos para celebrar el 80 aniversario de Albert Uderzo

David Morán | Barcelona www.abc.es 20/04/2007

Locos, pero locos de remate. Lo decían Astérix y Obélix de los romanos, blanco de su extensa colección de ganchos de izquierda y derecha, y lo suscriben todos y cada uno de los participantes en «Astérix y sus amigos», álbum ilustrado con el que Frank Lloyd, Forges, François Boucq, Milo Manara, Vicar, Juanjo Guarnido y Zep, entre muchos otros, han querido conmemorar el 80 aniversario de Albert Uderzo, creador, junto al guionista René Goscinny, de los galos más animados del planeta bidimensional. Locos, sí, pero locos por los galos y, sobre todo, por Albert Uderzo.

El libro, en el que han participado un total de 34 ilustradores y del que el creador francés no tuvo noticia hasta que estuvo prácticamente acabado, se convirtió ayer en el gran atractivo de la primera jornada del XXV Salón del Cómic de Barcelona. La baja de Uderzo, «algo cansado» para viajar hasta la capital catalana, la cubrió su hija Sylvie, encargada de presentar en primicia mundial el contenido de una colección de viñetas que no aparecerá en Francia hasta la próxima semana. La hija del dibujante aprovechó la ocasión para adelantar que su padre, inmerso actualmente en la elaboración de sus memorias, tiene en mente una nueva historieta protagonizada por Astérix y se mostró especialmente enigmática a la hora de referirse al futuro de tan entrañable personaje. «Para mí, el único que puede dibujar a Astérix es mi padre, pero sé que en su testamento deja escrito qué debe ocurrir con el personaje. Lo deja atado y bien atado», señaló.

Así las cosas, la única incógnita reside en saber qué pensará Uderzo de una miscelánea narrativa en la que se puede ver a a Obélix perdiendo el rumbo por una azafata de vuelo, al druida Panoramix teletransportado al laboratorio de Tomás el Gafe y al propio Astérix convertido en modelo de una clase de anatomía. «Idefix espera, muy ilusionado, el tema del hueso de dinosaurio del capítulo en cuestión», escribe Forges en un entrañable homenaje en en el que todos los habitantes de la aldea imaginan lo que pasa por la cabeza de Uderzo cuando se sienta frente a la página en blanco.

Tampoco se libra «Astérix y sus amigos» de esos deliciosos delirios conceptuales que parecían coto privado de D.C Comics -Batman compartiendo viñetas con Alien, Depredador, Drácula y cosas por el estilo- y que dan pie aquí a todo tipo de saltos en el tiempo: el más llamativo, el de insólitas visitas de personajes como Lucky Luke y el Pato Donald.

De todo esto da buena cuenta, además del libro, una exposición fortificada y rematada por un inmenso menhir de cartón piedra que reúne algunas tiras originales. A pocos pasos de esta Galia en miniatura, unos carteles recuerdan que en este 2007 se celebra, además del 80 aniversario de Uderzo, el centenario de Hergé, creador de Tintín y protagonista de una mesa redonda en la que se debatirá sobre la herencia del historietista belga.

«Cuando el cómic suma fuerzas, este arte no tiene parangón a la hora de reunir a los soñadores que jamás deberíamos haber dejado de ser», se puede leer en el prólogo de «Astérix y sus amigos». A soñar, pues, con Uderzo, Hergé y el Salón del Cómic de Barcelona.

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