Hallados en Australia dos de los incunables robados de la Biblioteca Nacional

Madrid www.madridiario.es 05/10/2007

Dos mapamundis del astrónomo y geógrafo griego del Siglo II Claudio Ptolomeo, robados en agosto de la Biblioteca Nacional, acaban de ser recuperados en Australia. La Interpol ya tiene un sospechoso y sigue la pista a los otros 17 documentos que también fueron sustraidos.

Estos mapamundis, impresos en 1482, fueron localizados en Sidney en el domicilio de un anticuario australiano que los había comprado en Londres en una subasta. Los dos mapas robados el 21 de agosto provienen de dos obras idénticas de Ptolomeo, impresas en 1482.

La Interpol trabaja en Argentina y Uruguay para determinar la autoría del robo. En este sentido, analiza si César Gómez Rivero, ciudadano español de origen uruguayo y residente en Argentina, fue el autor del robo de estos documentos o si, en cambio, alguien ha suplantado su identidad para realizar esta sustracción.

También se ha sabido que finalmente fueron diecinueve y no dos los documentos robados, como la Biblioteca Nacional aseguró en un principio. Esos diecinueve grabados habrían sido "arrancados" de diez libros de la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional, y los que tendrían mayor valor serían los dos mapamundis pertenecientes a la edición incunable de 1482 de la "Cosmografía" de Ptolomeo.

En un primer momento, se tuvo conocimiento del robo de estos dos grabados el pasado mes de agosto, pero días después se descubrió que también habían sido sustraídas otras 17 páginas de otros libros de la misma sala. Los agentes del Grupo del Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, encargados de la investigación, sospechan que la persona que sustrajo los dos mapamundis también robó los otros documentos.

Los agentes de la Guardia Civil han solicitado a las fuerzas de seguridad de los países en los que se han subastado los documentos que los intervenga para que sean devueltos a España. Los investigadores sospechan que las personas que adquirieron los grabados e ilustraciones no conocían su procedencia ilícita.

Los responsables de la Biblioteca Nacional, que informaron del suceso el pasado 24 de agosto, han afirmado que la sustracción se produjo "burlando las estrictas medidas de seguridad" que se aplican en esta institución desde los años noventa.

Del Corral, satisfecha
La directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, señaló que "me parece un paso muy importante de una investigación compleja, que todavía tiene muchos cabos sueltos". La nueva directora se enteró de la localización de los mapas en la ciudad de Sydney gracias a una llamada que le hizo en la noche de este jueves "sobre las tres de la madrugada", el Grupo de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil.

Del Corral explicó que, en la revisión "exhaustiva" que se hizo en la Biblioteca tras descubrirse el robo de los mapamundis el pasado mes de agosto, "se constató que en total eran diecinueve las páginas mutiladas", arrancadas de "diez libros" guardados en la Sala Cervantes, de acceso restringido a los investigadores.

De los diez ejemplares afectados por "el expolio", "cinco son incunables y otros cinco son 'impresos raros'", es decir, pertenecientes a una época en la que ya funcionaba con normalidad la imprenta "pero que contienen algunas rarezas", ha añadido Del Corral. Gracias a esa completa revisión que se hizo, los responsables de la Biblioteca saben "con todo detalle qué hoja es en cada caso y sus medidas".

Antecedentes
El pasado 24 de agosto, la Biblioteca Nacional informó de este robo. La institución, dirigida entonces por Rosa Regàs, comunicó que se habían sustraído las páginas correspondientes a dos mapamundis.

La BN informó de que "inmediatamente" se procedió a precintar ambos volúmenes "para preservar las posibles pruebas y a denunciar el hecho ante la Unidad de la Guardia Civil especializada en Patrimonio Histórico", que inició la investigación para recuperar las páginas sustraídas.

Cuatro días después de este comunicado, la Biblioteca Nacional hizo público que había detectado también hojas arrancadas en cuatro ejemplares de obras de los siglos XVI y XVII.

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