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El Consorcio de Toledo abre al público las Bóvedas Romanas de Nuncio Viejo que podrán visitarse desde el 17 de noviembre

Toledo | EUROPA PRESS 14/11/2007

La concejala de Turismo, Empleo y Comercio de Toledo, Milagros Tolón, anunció hoy que las Bóvedas Romanas de la calle Nuncio Viejo -ubicadas en el número 19 de dicha vía- quedarán abiertas a las visitas desde el próximo sábado, 17 de noviembre, tras finalizar en ellas la actuación arqueológica oportuna y su puesta en valor por parte del Consorcio de la ciudad.

Tolón, en declaraciones a los medios durante la primera visita pública a este recinto, explicó que con esta apertura el Consorcio presenta un nuevo trabajo llevado a cabo en la capital regional que tiene una gran importancia desde el punto de vista de la restauración arquitectónica.

De esta forma, "se da luz", manifestó, a un espacio fundamental dentro del patrimonio y los bienes culturales de Toledo además de que supondrá un nuevo enclave a visitar enmarcado en las VI Jornadas de Puertas Abiertas 'Patrimonio Desconocido' que comenzaron el pasado fin de semana en la ciudad capitalina.

Asimismo, al igual que sucede con la Iglesia de San Sebastián -abierta la pasada semana al público tras la correspondiente actuación del Consorcio-, las Bóvedas pasarán a formar parte de las Rutas 'Patrimonio Desconocido' una vez que finalicen las Jornadas.

En concreto, las bóvedas podrán contemplarse desde el próximo fin de semana, 17 y 18 de noviembre, en un horario que abarca desde las 10.00 hasta 18.30 horas, de manera ininterrumpida, de forma que los grupos de visitas se formarán en función de la afluencia de visitantes.

Por su parte, el pasado fin de semana, que supuso el punto de partida de las Jornadas de Puertas Abiertas, un total 1.922 personas, entre toledanos y visitantes, conocieron de cerca la Iglesia de San Sebastián.

Finalmente, la edil toledana agradeció su colaboración a los propietarios del edificio donde se han llevado a cabo las labores arqueológicas para recuperar los restos romanos por "dejarnos actuar en su casas y enseñar a los toledanos lo que engloba su hogar".

La restauración.
Respecto al trabajo arqueológico en sí, éste se ha desarrollado a través de tres fases. La primera consistió en la supervisión y limpieza de las estructuras, la segunda fue la excavación para completar y ampliar datos sobre las mismas, y, por último, la labor de consolidación y rehabilitación del espacio.

Así lo aclaró uno de los arqueólogos que han llevado a cabo esta restauración, Julián García, quien dio a conocer que en este recinto se han hallado tres fases históricas: la anterior a las estructuras romanas, que pertenecería al siglo I antes de Cristo, la época republicana-romana, y cuando llegan los romanos a Toledo y se encuentran con la ciudad carpetana.

De todos los hallazgos, el más importante es el que engloba las estructuras romanas y en concreto se conservan tres que son la canalización central y dos cisternas laterales abovedadas. Los demás son añadidos de la época medieval, sobre todo los que se encuentran en la entrada, y algunas reformas de los siglos XVII y del XX.

García recordó también que todas las estructuras son de carácter hidráulico y están relacionadas con las ya documentadas en la plaza adyacente de Amador de los Ríos y con las de los bajos de la Delegación de Hacienda.

De hecho, concretó el arqueólogo, todas esas estructuras forman parte de la red hidráulica de abastecimiento de agua a la ciudad que, probablemente, continúa a lo largo y ancho, es decir, al norte, sur, este y oeste de este enclave, formando un puzzle que, poco a poco, se va desgranando.

Finalmente, manifestó García, el Consorcio continúa realizando labores en esta zona con el objetivo de seguir sacando a la luz el patrimonio que esconde la ciudad, en este caso, en los sótanos de Nuncio Viejo y la zona de Amador de los Ríos.

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