Exponen en el Museo de Londres objetos que atestiguan su pasado romano

Londres | EFE 07/12/2007

El Museo de Londres, dedicado a la historia de la ciudad, expone desde hoy una serie de recipientes metálicos encontrados en unas excavaciones que atestiguan el pasado romano de la capital.

Los artefactos, perfectamente conservados, son dos grandes cubos para vino, un barreño, varios cazos y platos, un cucharón y otros instrumentos utilizados en la vida diaria por los habitantes de Londinum, como se llamaba en la época romana.

Están fabricados en su mayoría de una aleación de cobre, aunque en otros casos la aleación es de plomo.

Algunos platos dotados de asas se utilizaban para el baño mientras que otros cuencos, platos y jarras se empleaban para lavarse las manos ya que muchos alimentos se cogían directamente con los dedos.

Muchos de esos instrumentos se usaban asimismo en ceremonias religiosas, incluidos sacrificios, por ejemplo, para libaciones a favor de los dioses. Encontrar ese tipo de objetos metálicos de ese tipo no corroídos después de casi diecisiete siglos es muy raro, señalan los arqueólogos.

Los artefactos aparecieron en el fondo de un pozo, lo que puede marcar, según los expertos, su clausura simbólica, práctica documentada también en otros lugares de Londres aunque normalmente con figuritas, frascos e incluso cráneos humanos y de animales.

Pero es igualmente posible que los escondiesen allí los habitantes de Londinum poco antes de abandonar la ciudad y con la esperanza de recuperarlos, de regresar un día. Las monedas halladas en el pozo han permitido datar su construcción en el año 330 y su clausura en el 380 después de Cristo.

Según Jenny Hall, responsable de la sección romana del Museo de Londres, se trata de un hallazgo sorprendente y de enorme importancia. "Nunca se había hallado nada parecido antes en Londres ni en ninguna otra parte del Reino Unido", afirmó Hall en un comunicado.

En la excavación, llevada a cabo después de que se demoliese un edificio de los años sesenta del siglo pasado, aparecieron también un cráneo de oso, el único encontrado en Londres, y restos humanos, algunos de niños y un esqueleto decapitado.

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