Todos los asentamientos romanos de la ciudad han sido arrasados o expoliados

J. López-Lago | Badajoz www.hoy.es 13/01/2008

Lo más relevante, como una villa del siglo I d. C. hallada en la finca La Cocosa, no está señalizado Otros restos en El Pico o junto a la N-V han sido destruidos recientemente por obras.

Antes que los musulmanes en Badajoz había romanos. Y fueron dejando su rastro en lugares hoy conocidos como Valdepasillas, San Roque, Lusiberia, la urbanización Río Caya, frente al campus universitario o detrás de la gasolinera Top Oil de la carretera de Madrid. Lo saben los historiadores y arqueólogos, pero ¿qué transferencia de información ha habido hacia el resto de los pacenses? Exceptuando a los asistentes de algunas conferencias puntuales, ninguna.

No existe señalización, promoción o protección de cualquiera de los asentamientos de la época romana que los expertos han ido catalogando. Que Mérida acapare prácticamente toda la atención en yacimientos romanos o el interés suscitado en los últimos años por el pasado árabe de la ciudad gracias a eventos como Al-mossassa ha eclipsado cualquier indicio de presencia romana o prerromana en la capital pacense, ignorados por las administraciones competentes en patrimonio a la hora de proyectarlos al público.

Célticos, lusitanos, romanos, ... todos aprovecharon la cuenca de las Vegas Bajas del Guadiana para prosperar. Distintas publicaciones confirman que en Badajoz ha habido una población continuada desde hace más de 3.000 años. La presencia romana en la capital pacense y alrededores se produjo principalmente en forma de villas, lo que equivaldría actualmente a cortijos cuyos habitantes vivían del ganado y la agricultura, algunos con construcciones que abarcaban más de una hectárea. Unos restos han sido arrasados, incluso hace sólo cinco o seis años, y lo poco que queda en pie ha sido presa del expolio.

Carlos Lara, un padre de familia aficionado a montar en bici por caminos, muestra desde hace años cada vez que pasa por la Finca La Cocosa, a 16 kilómetros de Badajoz por la carretera de Valverde, lo que fue una villa romana. 'Es una verdadera pena cómo está y lo más curioso es que todo el que viene no tenía ni idea de que esto podía estar a quince minutos de Badajoz', señala este trabajador de la banca acompañado por su hijo de 13 años mientras señala una vasija rota y las teselas de un mosaico esparcidas por el suelo que alguien colocó meticulosamente hace unos quince siglos.

En este yacimiento se observa perfectamente cómo estaban distribuidas las estancias: patios rectangulares o cuadrados ornamentados con columnas, complejo termal con un pequeño acueducto, dependencias dedicadas a la vivienda, al almacenamiento y transformación de productos agrícolas o una zona de culto con baptisterio y capilla que revelan que la fe cristiana llegó a convivir en Badajoz con el culto oficial al Estado. La comunicación publicada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País bajo el título 'Badajoz romano' cuyo autor es el profesor de Historia Luis Alonso Rubio Muñoz lo califica de 'referente obligado en el estudio del fenómeno de las villas romanas'.

Muchos de los materiales encontrados allí han ido a parar al Museo Arqueológico de Badajoz. La villa de La Cocosa fue excavada en los años cuarenta y los resultados fueron divulgados por José de Calasanz Serra y Rafols en 1952, lo que ha servido como guía de otras villas romanas halladas en España. Allí vivió gente desde el siglo I al VIII d.C., pero salvo las piezas del Arqueológico y un mosaico donde aparece un tritón que hoy día luce en la Diputación Provincial, lo que queda de esta villa está totalmente abandonado a su suerte.

Cuenta el gerente de esta finca, Manuel Diestro, que cuando La Cocosa fue adquirida por la Diputación Provincial en 1993 'allí ya no quedaba nada de valor porque mucha gente ha pasado ya con los detectores'. Debido a la importancia que atribuyeron los estudiosos a lo que queda de esta singular construcción, la Junta de Extremadura como competente en Patrimonio ordenó hacer una excavación, pero nunca más mostró interés por aquellos restos. De hecho, en los Servicios Territoriales de la Consejería de Cultura en Badajoz se limitan a indicar que pertenecen a la Diputación.

De momento, la villa sólo está precariamente vallada, lo que impide que el ganado de la zona coma las bellotas de las encinas, que han ido germinando, lo que provoca que la raíces estén destrozando varios muros parcialmente enterrados. La Asociación Amigos de Badajoz ha realizado visitas a este enclave y elaboró hace tres años un documento para conseguir fondos -sin éxito- con los que limpiar el yacimiento, ponerlo en valor y hacerlo visitable, explica su presidente Antonio Manzano.

«De esta forma se salvaría un yacimiento de gran valor y se pondría en manos de la ciudad un destacado testigo de un periodo oscuro y poco conocido en la zona como el romano. Su injustificable y triste abandono hace que se esté perdiendo un pedazo de la historia y una pieza clave de nuestro patrimonio histórico-artístico, sin contar con que el yacimiento es objeto de expolios al carecer de la más mínima vigilancia», explica en el texto con el que la asociación reivindicaba recientemente crear allí un espacio didáctico y visitable.

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