Rostros de Roma. Retratos romanos

Cartagena (Murcia) www.cartagena.es 14/09/2009

La exposición que comienza el 28 de septiembre nos invita a conocer la cutura y el arte romano, a través de su maxima expresión, el retrato.

El Museo Arqueológico Municipal de Cartagena Enrique Escudero de Castro inagura el lunes 28 de septiembre la exposición Rostros de Roma, que permanecerá en la ciudad hasta el 29 de noviembre, y cuenta con 32 piezas de busto romano.

Tras recorrer varias ciudades españolas, las obras se podrán visitar de martes a viernes, de 10,00 horas a 14,00 horas y de 17,00 horas a 20,00 horas, así como, los sábados y domingos de 11,00 horas a 14,00 horas.

La exposición, procedente del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y organizado por la CAM, ofrece la oportunidad de contemplar retratos, bustos, cabezas y sarcófagos, creados entre el siglo I a.C. y el siglo III, que nos acercan un poco más a la cultura y romana.

Esta colección está formada por un excepcional conjunto de 15 retratos imperiales que representan las dinastías más importantes que dirigieron el imperio Romano, como, la dinastía Julia-Claudia, la de los Flavios, los Antoninos y los Severos. Destacan en este conjunto las extraordinarias estatuas sedentes de la emperatriz Livia y de su hijo, el emperador Tiberio. A esto, se suman 15 retratos privados, entre los que se incluyen piezas relacionadas con el ámbito funerario, como sarcófagos y estelas.

La exposición está estructurada en tres grandes capítulos:
Monarcas y filósofos, marca el punto de partida del género en el mundo griego y su influencia en el retrato romano después de la creación del principado.

En la Grecia clásica, siglos V y IV a.C., surge por primera vez el retrato fisionomico. Aunque se concibe bajo estructuras idealistas, se aplican algunas peculiaridades personales del personaje representado y se hacen los primeros intentos de conferir una mínima expresividad a los rostros, que permitira en el siglo VI aC., conseguir nun equilibrio perfecto, expresividad e idealismo, realismo comedido y gusto destinado a inmortalizar autores trágicos, poetas y filósofos.

La novedad conceptual más importante de esta época será la creación del retrato oficial monárquico, ilustrado magníficamente por las efigies de Alejandro Magno que imaginó el escultor griego Lisipo.

El mundo romano tomara como punto de partida la escultura griega, con imágenes ¿realistas¿ de graves pensadores ancianos y el retrato monárquico, que se desarrollan largamente en las cortes helenísticas.

En época republicana, se unen estos dos conceptos, el rostro se representa siguiendo la tradición realista, mientras que el cuerpo sigue las pautas del desnudo heroico. Esta combinación se consolidará en la época imperial.

Historia Augusta, recoge los retratos de emperadores y miembros de diferentes familias imperiales y muestra la función del retrato dentro de la política y la sociedad romanas, y el uso que se hizo en los diferentes períodos del Imperio.

Es en época de Augusto cuando se fija el concepto del retrato oficial. El comienzo del mandato de Augusto el año 23 A.C. marca la identificación unívoca del princeps con el estado. Este cambio conceptual se refleja en un cambio estilístico. Augusto crea un nuevo modelo de retrato oficial que perdurará hasta Nerón, un modelo clasicista, que el emperador consideraba adecuado para transmitir el mensaje de equilibrio y armonía que quería comunicar a la sociedad romana.

La identificación del princeps con el centro de poder del Imperio dio motivo a una gran demanda de retratos suyos, tanto en Italia como a las provincias, que tuvieron como consecuencia la primera industria de la imagen política de la historia. La recepción de la nueva concepción del retrato, y del que la imagen simbolizaba, se sustentó en la rápida difusión del culto imperial.

Cives Romani, en el último apartado muestra el lugar que ocupaba el retrato en la vida del habitante del Imperio a través de diferentes fases vitales.

El retrato romano privado nació en época de la República con una doble función: honraba los ciudadanos que habían destacado en el servicio a la ciudad mediante las esculturas bronce que poblaban los espacios públicos, y mantenía viva la memoria de los difuntos de las familias ilustres de la urbe a través de las denominadas imagines maiorum.

Después de la instauración del Imperio, el ocaso de las facciones aristocráticas marcó el fin de la ostentación pública de la imagen privada. No obstante, estas austeras imágenes habían pasado ya a simbolizar la esencia de la romanidad para los habitantes del Imperio.

El ámbito funerario ofrecía a los ciudadanos una gran cantidad de posibilidades para satisfacer sus necesidades de autorepresentación. Las tumbas se convirtieron, a través de las estelas y los sarcófagos, en el lugar idóneo para mostrarse, ya que permitían a prácticamente todas las clases sociales poder estar representadas.

Rostros de Roma. Retratos romanos
Desde el Lunes 28 Septiembre 2009 - Hasta el Domingo 29 Noviembre 2009

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