Dos yacimientos con 900 agujeros


José Miguel L. Romero | Ibiza www.diariodeibiza.es 04/11/2010

El futuro de los restos depende de la decisión final de la Ciotupha.

Las obras de acondicionamiento de la carretera de Sant Miquel sacaron la pasada primavera a la luz dos nuevos y espectaculares yacimientos en las cercanías de Santa Gertrudis y a tres kilómetros de esta parroquia. Tras medio año de estudio, los arqueólogos han encontrado en los dos espacios 870 zanjas de cultivo vinícola excavadas en roca y un hábitat asociado a esa producción. Es la primera vez que se encuentran ambos elementos al mismo tiempo, algo que dota de un importante valor a este hallazgo, a juicio de los expertos que trabajan en la zona. Los restos abarcan desde los siglos I y II después de Cristo hasta la llegada del Islam a la isla.

Los trabajos de mejora de la carretera PM-804 han permitido documentar dos importantes yacimientos en las cercanías de Santa Gertrudis cuyo futuro dependerá de lo que decida la Comisión Insular de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Patrimonio Histórico Artístico (Ciotupha) cuando analice el informe que debe presentar el grupo de arqueólogos encargado de supervisar esa zona. Justo a la entrada de esta parroquia, a lo largo de unos 350 metros entre las fincas de Cas Barbé (al norte) y Can Jaume (al sur) y en paralelo a la carretera, se han desenterrado una veintena de fosas para árboles y 600 zanjas para cultivo vinícola distribuidas en tres parcelas distintas. El segundo hallazgo está a tres kilómetros de esa parroquia en dirección a Sant Miquel, en una parcela denominada Can Mariano Gabriel: allí han sido excavadas 270 zanjas de cultivo y un hábitat asociado, además de seis silos.

No es la primera vez que se encuentran en Ibiza ese tipo de cultivos horadados en piedra, pero sí la única en que al mismo tiempo han aparecido los restos de una casa asociada a esa producción agrícola, lo que dota a este descubrimiento de un importante valor, según Juan José Marí Casanova, uno de los tres arqueólogos que han trabajado en este yacimiento: «Son restos particulares porque hasta ahora o bien encontrábamos las zanjas o bien las estructuras. Pero es la primera vez que aparecen zanjas asociadas a estructuras. Es muy importante, una pasada», advierte.

Los romanos excavaban zanjas para vides en roca, incluso en terrenos arcillosos: «Consideraban que era la forma más racional para cultivar viñas. Las rellenaban con una mezcla de tierra arcillosa, arenosa y vegetal. Esto lo hemos visto por toda la isla», indica.

Las zanjas ubicadas junto a Santa Gertrudis datan de la época Alto Imperial (siglos I y II después de Cristo), mientras que las de Can Mariano Gabriel abarcan desde el Alto Imperio hasta la invasión musulmana. Tras ser habitada durante los dos primeros siglos, la casa romana fue abandonada y vuelta a ocupar posteriormente durante la época bizantina (siglos VI y VII). «Una razia islámica la destrozó», según indican los restos de tejas rotas y, sobre todo, de «muchísimas cenizas» encontrados en los estratos correspondientes a esa época.

En ese hábitat han diferenciado siete ámbitos que datan de la época bizantina. Previamente, durante el Alto Imperio, fueron cuatro las estancias, pero una de ellas, dedicada originalmente a la producción de vino, fue reformada en el siglo VI (cuando sus habitantes abandonaron la agricultura y se dedicaron al pastoreo) para dar cabida a dos dormitorios y una cocina. El resto de esa vivienda podría estar situada bajo la carretera actual (o haber sido destruida cuando ésta fue construida) o en la finca anexa.

Las zanjas (excavadas en piedra y que miden entre 40 y 90 centímetros de profundidad y de 40 a 60 centímetros de anchura) están asociadas a unas fosas donde se cultivaban árboles. Marí Casanova recuerda que varios autores de la Antigüedad, como Columela, Paladio (romanos) y Jenofonte (griego), explicaban que «junto a las viñas se podían sembrar unos árboles para que las vides se enredasen en ellos». De lo que no están seguros los arqueólogos es de si esas fosas y zanjas son coetáneas o de diferentes épocas.

Dos ´lacus´
En el yacimiento de Can Mariano Gabriel también han desenterrado unos lacus, cubetas de decantación para el vino y relacionadas con la producción vitícola de las zanjas. En concreto han aparecido dos cubetas revestidas con opus signinum, «que es un mortero hidráulico de cal que fabricaban los romanos, mientras que el árido que empleaban era cerámica machacada», detalla Juan José Marí. «Opus signinum significa obra de Signa, una ciudad próxima a Florencia. Es el mortero clásico de esa época romana. De hecho, el acueducto romano descubierto en Can Misses está hecho con ese revestimiento», añade.

El futuro de los restos depende ahora de la decisión de la Ciotupha, a la que los arqueólogos, contratados por Acciona, encargada de la obra, entregarán un informe documentado. «Nuestro trabajo es documentarlo lo mejor posible, por si se llega a destruir en algún momento», señala Juan José Marí.

De hecho, el director general de Patrimonio del Consell de Ibiza, Josep Maria López Garí, advierte de que, aun sin conocer el resultado del estudio de las excavaciones, el futuro de las 600 zanjas ubicadas junto a Santa Gertrudis será, probablemente, el mismo que el de la necrópolis hallada en Can Pep des Ferrer, descubierto también durante las obras de esta carretera: cubrirlo con geotextil para conservarlo y protegerlo del asfalto que se echará encima. Es decir, no estará a la vista. Garí añade que esas parcelaciones se extienden por la zona, de manera que es posible que en el futuro aparezcan nuevas fosas y zanjas.

En el caso de los restos de Can Mariano Gabriel, el director insular de Patrimonio sostiene que la decisión dependerá de si en el informe de los arqueólogos se da mucha importancia a ese yacimiento: «En principio parece interesante», sugiere.

Los expertos han sabido diferenciar los estratos pertenecientes al Alto Imperio de los de la época bizantina por el material que aparece (cerámica, ánforas, objetos metálicos), pero también por los elementos de la construcción que desentierran: «Las viviendas de la época Alto Imperial están muchísimo mejor hechas que las bizantinas, que son mucho más bastas y su técnica es mucho menos depurada a la hora de construir», comenta Juan José Marí, que no oculta su asombro por la cantidad y trascendencia de los hallazgos aparecidos en la PM-804 durante las obras de mejora, como la necrópolis situada a 1,5 kilómetros de Sant Miquel cuyos restos abarcan desde el siglo IV antes de Cristo hasta el siglo IV. Aunque finalmente quede tapada por la tierra y el asfalto.

6 silos que desvelan qué comían y cómo
Uno de los tesoros que han detectado los arqueólogos ha sido un grupo de seis silos, antiguos graneros transformados en basureros por la familia que residía en Can Mariano Gabriel. Son de grandes proporciones: tienen varios metros de profundidad y de perímetro, y son de forma circular o cuadrada. Son importantes para los arqueólogos porque a su interior tiraban desde los huesos de los animales que comían hasta las vajillas rotas. Marí Casanova explica que esos restos permiten obtener «una cronología» del periodo en que la vivienda fue ocupada. En la excavación también han sido hallados algunos objetos de bronce.

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