Íbero, romano y medieval


Manuel J. Albert | Córdoba www.elpais.com 17/01/2011

El yacimiento del Torreparedones abre su enorme legado a las visitas.

Torreparedones, a 20 kilómetros de Baena (Córdoba), va a ser de nuevo recorrida por los ciudadanos. Aunque ya no serán los veteranos legionarios romanos, que convirtieron el antiguo asentamiento íbero en una próspera colonia imperial. Esta vez, los turistas interesados en la cultura y la historia habitarán las calles de este yacimiento, que posee un excepcional foro, un cuidado mercado y un santuario único entre sus riquezas. Una joya arqueológica íbera, romana y medieval, que se comenzó a excavar en 1988 y que, en los últimos años, ha vivido varias campañas investigadoras que han confirmado su riqueza e importancia. Solo en el último año se han hallado esculturas como la cabeza del emperador Claudio o el torso de una figura masculina, vestida con coraza y atribuida a un emperador.

El consejero de Cultura, Paulino Plata, y el alcalde de Baena, Luis Moreno, visitaron ayer el complejo e inauguraron el Parque Arqueológico de Torreparedones que, desde mañana mismo, acogerá las visitas en horario de diez de la mañana a dos de la tarde. Las actividades guiadas estarán disponibles los fines de semana. El complejo cultural está pendiente de la reparación y remodelación de la sinuosa y estrecha carretera de acceso, antiguo camino municipal cedido a la Diputación de Córdoba.

Nadie conoce fehacientemente el nombre latino de la ciudad. La fatal casualidad ha hecho que el topónimo desapareciese de las escasas huellas escritas que han perdurado estos 2.000 años. En el caso de la principal plaza de la ciudad (foro), a la que se accedía por dos puertas al sur y al norte y que se dedicaba a actividades administrativas, políticas y religiosas, los investigadores han hallado una inscripción, tallada en la piedra del pavimento y que, en tiempos, estuvo rellenada de plomo bañado en material dorado. Literalmente, decía: "Marco Junio Marcelo, hijo de Marco, de la tribu Galeria (...) de Augusto, pavimentó el foro con su dinero". Pero ni rastro del nombre de la ciudad.

Ángel Ventura Quien, profesor de Arqueología de la Universidad de Córdoba que tradujo la inscripción, está seguro de que no se tardará en saber con pruebas documentales cómo llamaban los romanos a aquel lugar. "Es probable que sea Ituci, la colonia que cita Plinio el Viejo en su obra", explica. Plinio la llamaba ciudad inmune, es decir, que no pagaba impuestos y, según cuenta, era una colonia, por tanto fundada y poblada por legionarios veteranos. Ventura recuerda que el historiador romano Plinio citaba en sus escritos sobre la Bética que, entre las ciudades de Tuci (actual Martos, en Jaén) y Ucubi (Espejo, en Córdoba), se encontraba Ituci. Y el actual Torreparedones encaja con aquella ciudad mencionada por el sabio.

El Parque Arqueológico de Torreparedones se completará con las obras del centro de visitantes, que ya están licitadas. La obras de recuperación de los restos ya son visibles en algunos rincones. Como el espectacular acceso, de doble puerta, separada por 14 metros, y sillares ciclópeos. Los dos sólidos torreones han sido recreados con una piedra que permite diferenciar perfectamente lo original de lo nuevo.

Con un espíritu similar, pero más realista, se ha levantado el santuario, conservando buena parte de los muros, excelentemente conservados. Este centro religioso, de origen ibérico (siglos III a IV antes de Cristo) y tal vez dedicado a la diosa cartaginense de la fertilidad, Tanit, siguió en activo con los habitantes romanos, De la actividad espiritual han quedado unos 400 exvotos. "La mayoría son figuras femeninas, además de piernas y pies", afirma José Antonio Morena, director de la excavación y arqueólogo municipal de Baena. Para él, el santuario es el verdadero tesoro del yacimiento.

Archivado en: