Spartacus llega a Cuatro precedida por la polémica

Madrid | EUROPA PRESS 30/01/2011

Spartacus: Sangre y arena, una de las series más polémicas en EEUU debido a su alto contenido sexual y violento llega a Cuatro. Protagonizada por Andy Whitfield y Lucy Lawless, cuenta la historia de Espartaco, un esclavo tracio que debe luchar para sobrevivir en el terreno hostil de los gladiadores de la antigua Roma.

Spartacus: Sangre y arena, la historia del rebelde más famoso de la antigua Roma, llega a Cuatro. Se trata de una serie de ficción estadounidense repleta de acción y efectos especiales, aunque también de pasión, lujuria y violencia. Creada por Steven S. DeKnight (Smallville, Buffy cazavampiros), relata la historia de un esclavo tracio obligado a convertirse en gladiador para poder sobrevivir en un entorno muy hostil.

La ficción está protagonizada por Andy Whitfield (Las hermanas McLeod) que da vida a Espartaco y Lucy Lawless (Xena, la princesa guerrera) como Lucretia. El resto del reparto lo completan John Hanna (La Momia) en el papel de Batiatus y Peter Mensah (300) como Doctore. Spartacus: Sangre y arena cuenta con el sello del prestigioso Sam Raimi, director, realizador y productor americano. Su filmografía incluye filmes como Ola de crímenes, ola de risas -coescrita con los hermanos Coen-, Darkman, Rápida y mortal, Un plan sencillo, Entre el amor y el juego, Premonición y la saga Spiderman.

Dirigida por Grady Hall y Rick Jacobson, la ficción ha sido calificada por la crítica como la serie más polémica del año por su puesta en escena en la fiel recreación de la sociedad de la época. La historia de un hombre, un rebelde, un gladiador, una leyenda separado de su patria y de la mujer que ama, Espartaco es condenado al brutal mundo de los gladiadores, donde la sangre y la muerte se convierten en el mayor entretenimiento de la audiencia. Pero no todas las batallas se libran en la arena. La traición, la corrupción, y los placeres más sensuales pondrán constantemente a prueba a Espartaco. Para sobrevivir, debe convertirse en algo más que un hombre, más que un gladiador: debe convertirse en una leyenda.