¿Vale la pena desplazarse 1.000 km para asistir a las jornadas de Culturaclasica.com?

Guillem Cintas | Antequera / Barcelona 09/04/2013 [versió en català]

Miro por la ventana del tren que me devuelve a casa, a Barcelona. Estamos en la estación de Córdoba. Me siento cansado. La noche ha sido muy corta, ya que el tren salía temprano y hemos tenido que madrugar. Miro hacia atrás y recuerdo las cerca de 48 horas que he pasado en Antequera, la antigua Anticaria, participando en las IX Jornadas de Culturaclasica.com. Echando la vista atrás pienso si el viaje ha merecido la pena. Como no sé qué valoración hacer, os pido vuestra ayuda, lectores de esta parrafada, poned vosotros la conclusión. Pero, para conseguir que podáis haceros una opinión bien fundamentada, os haré un breve resumen de cómo han sido las Jornadas. No esperéis ver una relación ordenada y coherente, sino que las líneas siguientes serán una suerte de guirigay de ideas.

Estas han sido mis primera Jornadas. Como os he comentado anteriormente, se han desarrollado en Antequera. El lugar de desarrollo, el teatro Torcal, inmenso, con cerca de 400 butacas. No es un auditorio pensado ex professo para la realización de congresos, y aun menos de clásicas. Pero, con todo, resulta un lugar entrañable, parecido al cine de Cinema Paradiso. Pero un espacio tan grande… uff, seguro que se verá muy vacío.

Comienzan a llegar participantes. Y digo bien con participantes, ya que todo el mundo tiene una actuación muy activa en estas Jornadas. No es el típico congreso con 100 inscritos, de los cuales 98 son ponentes. Hablamos de 300 inscritos aproximadamente, sin contar ponentes y personas que hacen realidad los talleres. Es la hora de empezar… y la gente todavía se halla en el exterior del recinto. Hablan. Ríen. Parecen amigos, además de compañeros de profesión. Parece que hace tiempo que no se ven, muchos de ellos desde las últimas Jornadas, que fueron (pido perdón por si me equivoco, cito de memoria) en Mérida. Finalmente, la gente empieza lentamente a sentarse. Empezamos. Lo hacemos con el acto más institucional: la presentación. Hay cuatro personas en la mesa… y sólo una corbata, la del alcalde de Antequera (es verdad, lo sé, debería decir Ilustrísimo del tal y del pascual, pero como estamos entre amigos, nos evitaremos los formulismos). Como os decía sólo hay una corbata. El representante de la organización viste de forma informal, o como se dice actualmente por aquellos que entienden de moda, casual. Los parlamentos, claros, directos y breves. Desde la primera intervención aparece una frase que se repite insistentemente: “que aquello que hagáis en estas Jornadas os sea provechoso en vuestro día a día docente desde el lunes.”

El primero en hablar es Santiago Posteguillo. Se ve que ha escrito algún librito, y que incluso ha vendido algunos ejemplares, algunos, no muchos, sólo va por la 23ª edición de su Africanus. Así que por lo que parece, empezamos fuertes. Hace una charla simpática, divertida, llena de anécdotas y de ideas ad usum docentem. Realiza un elogio profundo de las clásicas, como no podía ser de otra manera: escritor de temas clásicos y profesor de latín y griego… ¡Ah, no! ¡Que es profesor de literatura inglesa! Pues quizá, y sólo quizá, es que la gente nos quiere más de lo que nosotros nos creemos y se nos valora como referentes culturales de primer orden.

Continuemos. Como se ve que esto va de gente de otras materias que hablan y colaboran con nosotros, es el turno de Baelo Claudia. Nos presentan una experiencia didáctica colaborativa muy sencillita. Que se ve que tienen unas ruinitas de una ciudad romana, en su centro han hecho un proyecto donde los alumnos de clásicas van al yacimiento, se informan, se leen la bibliografía, en el idioma que sea, y aprovechan las clases de informática para hacer una reconstrucción de la ciudad con el SketchUp de Google. Lógicamente en 3D. Fatal. Horrible, como ellos mismos reconocieron: “es que los capiteles no los hemos podido reconstruir exactamente tal como eran.” Qué importa que veas una ciudad romana tal como era, que lo hayan hecho los alumnos, si los capiteles corintios no se han reconstruido tal como eran. De verdad, horrible, una vergüenza digna del mayor de los oprobios… Ahora bien, espero que cuando editen los CDs pueda conseguir uno.

Por fin llegamos a una comunicación con profesorado de verdad: sólo profes de clásicas (¿Qué tontería es esa de colaborar con profes de otros departamentos del instituto? Yo quiero seguir en mi torre de marfil y que no me molesten). Son Ana y Germán, creo (con el cambio de look no estoy seguro). Vienen a presentar nosequé de una especie de summer course para practicar latín y griego y crear materiales útiles para clase. De verdad, esta gente desvaría. ¿Dónde se encuentran los profesores de universidad que me enseñen si un ablativo griego es simpatético o sólo patético? O tempora, o mores! Lógicamente, esto no debe de servir para nada, no debe de ser más que una pérdida de tiempo. Que yo me haya apuntado se debe simplemente a que Teruel se haya más cercana que Antequera de Barcelona…

El siguiente en intervenir es Santi Carbonell. Sólo por el título de su comunicación uno ya barrunta que desvaría un poco: Más antidepresivos para la crisis del griego. ¿Qué crisis? Hay una pequeña desaceleración en el ritmo del crecimiento de nuestras materias… pero la Formale Bildung nos ofrece unos preciosos brotes verdes donde pastar. Como os decía, ha realizado un método para hablar griego antiguo y que saldrá al mercado en los próximos meses. ¡Qué pérdida de tiempo! Si el griego (antiguo o moderno) no lo habla nadie! Aún diré más: los alumnos jamás de los jamases deben sospechar que el griego clásico sirvió, en algún momento, para comunicar(se).

Gracias a Dios se acaba el viernes. Yo, furioso, decido que no quiero mezclarme con semejante gente y me voy a dormir y a leer un rato a Ollendorf, por si me he contaminado un poco. Pero me lo ponen difícil. La gente quiere saludarme, me preguntan cómo estoy, cómo va todo. Argggghhhhh. Finalmente, con serias dificultades, consigo huir.

Llegamos al sábado. Son las 9:30 de la mañana y tenemos las conferencias de un profesor mexicano y de una profesora alemana. La cosa por fin pinta bien: uno quiere hablar de autores griegos; la otra de vocabulario latino. Por fin habrá nivel. Siempre pasa lo mismo: han de venir allende para ponernos en orden. Siempre va bien un von Wilamowitz-Möllenderf, con su venerable octogeneidad, con su larga y lustrosa barba, con su crucifijo colgado del cuello (o él colgado de un crucifijo, que tanto monta monta tanto). Sube un chico joven acompañado de tres chicos más jóvenes aún. Deben de ser los técnicos de sonido… ¡No! ¡Albricias! Que se ve que estos jovenzuelos son los encargados de dar la conferencia sobre autores griegos. Nos reparten un folio, todo en griego, de esos textos que conozco y sé traducir porque me he leído la traducción… ¡y ellos empiezan a hablar en griego clásico! Realizan un comentario filológico, pero todo ello en griego: hablan, preguntan, responden completamente en griego… que si Homero transformado en griego ático, que si explican el significado de palabras utilizando el griego… En definitiva, una pérdida de tiempo. ¿Para qué sirve este ejercicio? Si fuese tan importante, los griegos aún hablarían hoy en día griego… ¿porque no hablan griego, verdad? Además, me aburro: no entiendo ni la mitad de las cosas que dicen, así que no me interesa. Prefiero meditar y llego a la conclusión de que no hace falta decir nada, porque el nivel es tan bajo que no pienso ensuciarme los pies por culpa de ellos.

Entonces, como os he dicho, sube la profesora alemana, Sigrides Albert. Y hace la conferencia en latín. Creedme, de verdad: quienes hablan latín lo hacen para darse importancia, no porque sepan nada. Además el título: Cottide Latine loquamur. Comienzo a analizar… pero me falta el diccionario, así que la traducción debe de ser: “Latín, en el día que es hablado”. ¡No tiene sentido! Van de sabios… y eso les pasa por no saber utilizar el diccionario. Entiendo, gracias a mi inteligencia superior, a pesar de sus errores, que el latín puede ser una lengua de uso normal y habitual. Pero creo que no habla de usarlo en misa… así que no acabo de entender a qué debe referirse. Para muestra un botón: en un momento determinado se equivoca y dice que se puede utilizar en clase y en congresos. Lógicamente quiere decir NO se puede… Ya sabéis que cuando uno va de sabio, le pasan estos errores, que lógicamente no perdono y se los haré ver en persona.

Gracias a Dios una pausa… ya no podía más. El ambiente era irrespirable. Todos salimos enfadados por este espectáculo tan patético que acabamos de ver. Espero… ¿todos? ¡No, solo yo! El resto de la gente sale contenta, feliz, riendo, comentando el alto nivel de las comunicaciones. ¡Qué cosas tiene el Sur! Todavía no conocen al septentrional Ollendorf. Los debo perdonar ¡no saben lo que hacen!

Busco una panadería. Me apetece desayunar algo en condiciones. Y si puede ser, solo. Pero hete aquí que vaya donde vaya veo grupos de participantes. Todos felices, contentos. Incluso podría decir que están encantados con las Jornadas, con los participantes, con reencontrarse. Hablan de divinis et humanis, de esas conversaciones que todos tenemos con la gente que llevamos en el corazón. Me saludan, me preguntan mi opinión sobre las conferencias. Para quedar bien les digo que me han encantado. ¿Qué puedo decir, si no tienen el nivel de alcanzar el Nirvana ollendorfniano? No tengo otra opción que rebajarme a su nivel.

Cuando volvemos, interviene un señor que tiene un programa de radio sobre el mundo latino. Por fin alguien que lee cada día a sus oyentes un capítulo de la Sintaxis de Rubio, o de Bassols o de Delbrücke… ¡Pues no! Otra decepción: que da las noticias del día a día. Si ya hay el telediario, para qué narices quiero las noticias en latín. Decido no entrar y me quedo fuera haciendo un boicot. Sé que soy el primero, pero los otros 300 me secundan. Me siento como Leónidas… y acabo solo como Efialtes!

Cuando entro, hablan los nuntii. Al entrar, hago una reverencia… pero no son nuntii vaticani, sino personas de los diferentes circuli repartidos por la geografía española. Explican qué hacen, como lo hacen y que lo hacen en latín. Quizá alguien lo encuentra interesante… pero yo sé por qué lo hacen: quieren hacer creer que saben latín… Y es una gran farsa: ¡no buscan una sola palabra en el diccionario mientras hablan! A mí no me engañan: se lo han preparado en casa.

Acaba la mañana. Por la tarde nos quedan las actividades más arqueológicas y culturales. Comenzamos por una visita a las ruinas de Antequera, pasando por el Museo Municipal, donde admiramos la escultura del Efebo. Pero como el congreso, es sólo una copia. Otra cosa falsa y otra gran desilusión. Ni lo miro. Si no es el original, no merece la pena perder el tiempo.

El último acto del sábado fue una obrita de teatro hecha por una compañía amateur. Como se notaba que no eran profesionales: hubo un momento en que una persona del coro no hizo los pasos exactos que sus compañeras. A mí no me importa que sean alumnos de instituto y que no tuvieron mucho tiempo para preparar la obra, ya que hubo un cambio dos días antes. ¡No, no y no! La próxima vez, si no es en griego original y realizada por la Compañía Nacional de Teatro Clásico no pienso perder el tiempo…

Los talleres de domingo no los puedo valorar. Me hallo en el tren volviendo a Barcelona y no he podido asistir, aunque conozco algunas de las personas que los realizan. De todas maneras, no puedo hacer una valoración objetiva, como han sido todas las anteriores.

En definitiva, no sé cuál será vuestra valoración. Yo no la hago; como he comentado, lo dejo en vuestras manos. Sólo sé que el próximo año haré un esfuerzo y me acercaré donde sean para volver a indignarme.

@GuillemCintas

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