“Ya no podemos enseñar como lo hacíamos antes”

www.romanorumvita.com 19/02/2016

Hablamos con Margalida Capellà Soler, profesora de Clásicas en el IPM de Premià de Mar (Barcelona). Autora, junto con sus alumnos, de una veintena de blogs sobre historia, griego y latín.

Eres muy activa en las redes sociales: blogs, canales 2.0… ¿Cómo surgen estas iniciativas? Muchas de ellas son compartidas con tus alumnos; ¿crees que es una buena manera de llegar a los jóvenes de una generación marcada por la tecnología?

Este activismo digital nace en el aula para el aula. A partir de un vídeo de felicitación del fin de año en la antigua Roma, que con ingenuidad colgué en Youtube en 2007 para colaborar en un proyecto colectivo de escuelas en red, los alumnos comenzaron a ‘tirar del hilo de las clásicas’ y me han animado, bajo la égida de Chiron, a ir abriendo todos los múltiples espacios (23 blogs, cursos Moodle, redes sociales, canales de vídeo…). Alumnos de diferentes promociones los siguen manteniendo en activo, los sienten suyos, son los editores, los ‘curadores’ de nuevo contenido… También comentan y aprenden unos de otros, se coevalúan y, a la vez, son útiles para estudiantes de otros centros y para estudiosos del mundo grecorromano.

La actividad de los alumnos es formativa y a la vez divulgativa. El trabajo activo en la red les resulta muy estimulante y han demostrado con creces que así se sienten más motivados e involucrados en su aprendizaje del latín y del griego como lenguas de cultura; ahora bien, no hay que olvidar que es la tecnología -con un cambio de metodología- la que debe estar al servicio de las personas y no al revés.

En tu web leemos: “Me exalta lo nuevo y me enamora lo viejo”. ¿Qué es lo mejor de cada mundo? ¿Cómo lo transmites a tus alumnos?

A about.me, elegí este verso del poeta J.V. Foix porque define muy bien mi sentimiento de actualizar con las nuevas tecnologías y de compartir en las redes sociales mi fascinación por el mundo clásico.

Los romanos, unos excelentes comunicadores, si hubieran vivido en la era digital no hubieran pasado por alto su presencia en Internet y la inmediatez de difundir la información, después de haber hecho una buena curación: tendrían, como nosotros, páginas web, blogs, twitter, Facebook, Instagram, canales en Youtube… La palabra, la imagen y su difusión, en definitiva, la comunicación y el compartir el conocimiento es la tarea de la educación universal, que es la que da humanidad (humanitas) al ser humano.

El maridaje de mundo antiguo y nuevas tecnologías es perfecto si hacemos buen uso de las herramientas digitales en este momento que nos ha tocado vivir: la era digital de la comunicación, de la inmediatez, del compartir…; un momento equiparable al de la revolución de la escritura alfabética o el de la imprenta, por no decir que esta revolución todavía es superior por la rapidez con la que todo cambia. Ya no podemos enseñar hoy como lo hacíamos ayer, aunque el griego, el latín, la historia antigua, el mundo romano no hayan cambiado, nosotros con la tecnología y las nuevas herramientas digitales, sí lo hemos hecho. Ahora bien, no todo es maravilloso, porque un mal uso puede ser nefasto. Lejos de las prohibiciones de los dispositivos móviles en los centros escolares, hay que enseñar a nuestros alumnos -sobre todo cuando ya tienen perfiles personales en la red- que Internet, además de red de ocio, tiene un potente uso educativo.

Parece que la formación en Clásicas, y en Humanidades en general, está cada vez más ‘devaluada’ en contraste con asignaturas supuestamente más ‘utilitaristas’. ¿Por qué algunos sectores del mundo educativo, y de la sociedad, tienen esta percepción?

Creo que, en general, no hemos sabido vender el potencial que tiene estudiar Humanidades; habría que actualizar estos estudios y la tecnología nos ayuda. Ahora bien, habría que cambiar urgentemente de metodología. En el caso del latín, por ejemplo, algunas metodologías han ayudado enormemente a devaluar su inmensa utilidad. Los mismos profesores, políticos, periodistas… Piensan erróneamente que estudiar latín es aprender memorísticamente las declinaciones y que la traducción de un texto se convierte en un desciframiento, ¡un ejercicio de pura álgebra con palabras! Poco a poco, sin embargo, cada vez hay más profesores que para enseñar bien latín y no defenestrarlo, además de aplicar las nuevas tecnologías, con mucha fuerza de voluntad y entusiasmo, cambiamos de metodología y hemos tenido que reaprender lo estudiado en la Universidad.

En el IPM, desde hace unos años nos acercamos al mundo romano a través del aprendizaje del latín con un método natural y directo de la lengua –Lingua Latina per se illustrata del profesor danés Hans Henning Ørberg (1920-2010) – a través de leer, escuchar, comprender y hablar… A este método de aprendizaje de la lengua latina como si fuera una lengua moderna, le hemos añadido la tecnología y entonces los alumnos, con muchos ejercicios interactivos y autocorrectivos (Hotpotatoes, cuestionarios y tareas Moodle…), juegos colectivos a través de los dispositivos móviles (Kahoot…), se acercan a los pensamientos de los grandes clásicos grecolatinos y en sus enseñanzas pueden encontrar, entre otras, las claves para comprender nuestros problemas existenciales , las crisis actuales…

¿Es útil saber latín para aprender otras lenguas? ¿Es útil saber griego para entender el léxico médico, científico…? ¿Es útil, como hacen las Humanidades, fomentar el espíritu crítico, aprender a pensar por uno mismo? ¡Bien útil! Pero peligroso para quien quiere embaucar a la población creando necesidades inexistentes…

¿Los jóvenes de Secundaria están motivados por las Clásicas? ¿Cuáles son los temas que más les interesan?

Hasta el día de hoy, no conozco a ningún joven que, una vez ha tenido la oportunidad de acercarse al mundo clásico -y no todos los centros escolares lo permiten ya que ha sido arrinconado por los diferentes planes de estudio-, no sienta interés. Conocerlo es quererlo. Los grandes temas triunfadores son la mitología, los juegos del anfiteatro y del circo, el porqué de nuestras palabras, es decir, la etimología, los referentes clásicos actuales, la pervivencia de la antigüedad en la actualidad.

¿Cómo es, en líneas generales, una clase tuya?

Desde 2007, todos los alumnos de clásicas en clase (en casa algunos todavía no tienen Internet y esto ha dificultado Flipped Clasroom) están conectados a la red con el ordenador o a través de dispositivos móviles, y con las herramientas digitales y audiovisuales han elaborado y han compartido en la red muchos proyectos plurilingües, interdisciplinares, cooperativos y colaborativos, con otros centros de secundaria y escuelas de primaria y de adultos, han participado en festivales de reconstrucción histórica, talleres de oratoria, recitales en diferentes lenguas, obras de teatro en latín, han hecho cocina romana, han jugado como los romanos, han ido al teatro, a los museos, los yacimientos arqueológicos, han visitado la biblioteca de reserva de la Universidad de Barcelona para ver pergaminos, incunables…

Salimos ahora del aula… ¿Cuál crees que fue la aportación más importante de la cultura romana? ¿Y su peor defecto?

Entre muchas otras aportaciones, sin duda, transmitir al mundo la asimilación de la cultura griega. Como dijo Horacio: Graecia capta hedor uictorem cepita, te artes / intulit Agresti Lati: “Grecia conquistada, conquistó a su feroz vencedor / y llevó las artes al agreste Lacio”. De no ser por la fascinación romana hacia Grecia, ¿qué nos hubiera llegado de los helenos, conocidos con la denominación romana, griegos? Grecia supuso una gran revolución cultural y artística para los romanos y muchos de ellos sabían griego. A modo de ejemplo, Julio César, al cruzar el Rubicón, dijo no en latín sino en griego la conocida locución latina ¡Alea iacta est! (“¡El dado ha sido tirado!”): «Ἀνερρίφθω κύβος» a partir del texto de una comedia de Menandro, su comediógrafo preferido.

El peor defecto del pueblo romano, en mi opinión, creerse que eran los mejores, infravalorar al bárbaro y bajar la guardia, además de la corrupción, la esclavitud…

¿Por qué nos sigue fascinando a jóvenes y mayores el universo Romano? ¿Por qué es fundamental seguir explicándolo en las aulas?

Porque compone nuestro imaginario colectivo y no podemos entender el presente ni el futuro si no conocemos nuestro pasado. Roma y, por tanto, Grecia, han modelado nuestro mundo occidental desde nuestros gustos (ir al teatro, la fascinación por el agua…), nuestro lenguaje, la literatura, la política, la arquitectura, la ingeniería, la filosofía, la ciencia, el sistema legal, la dieta mediterránea, la invención de pagar impuestos, la competitividad, el arte de convencer mediante la palabra (elocuencia y oratoria). Pero también la corrupción, el afán de controlar el mundo, la desigualdad en el reparto de la riqueza y el acaparamiento de las grandes fortunas en manos de unos pocos.

Roma es el primer hito definitoria de nuestro país, también de la Unión Europea, y nuestra lengua es la evolución de la lengua latina. Somos romanos y sabemos más latín de lo que pensamos, pero hay que estudiar latín como vehículo transmisor de cultura, porque lejos de ser una lengua muerta (es la lengua oficial del Vaticano y, además, está muy presente en el twitter, los chats…) es la lengua con más éxito del mundo; en la terminología internacional de la ciencia y en la renovación continua de su léxico todo el mundo, nos ayuda a aprender nuevas lenguas. El latín nos orienta en la historia, en la cultura… Y el latín nos permite romper las paredes del tiempo e ir a las fuentes (¡ad fontes!) Para entender nuestro pasado y vivir nuestro presente, nuestra cultura y civilización.

¿Quién puede conocer el mundo actual sin conocer la tradición clásica? ¿Quién puede conocer la tradición clásica sin saber latín y conocer el mundo romano? ¿Quién puede conocer a fondo el universo romano sin saber latín? El universo romano nos fascina porque somos romanos y el latín tiene una belleza cautivadora que nos abre las puertas junto con la arqueología, la historia, el patrimonio, la reconstrucción histórica. Todos nosotros somos, algunos sin saberlo, herederos del mundo clásico y esta huella pervive en todas las manifestaciones modernas.

IMÁGENES: Margalida Capellà

FUENTE: www.romanorumvita.com/?p=8837&lang=es

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