La Reforma Educativa Francesa entierra el Latín y el Griego

Valeria Di Persio 22/02/2016

La ley del 8 de julio de 2013 establece la planificación de la nueva reforma educativa en Francia. Y es que, una reforma educativa en cualquier país puede ser difícil, sobre todo en países como Francia donde la educación es centralizada y las escuelas públicas son un símbolo importante de la república. En este caso, no es la primera vez que un presidente francés quiere hacer una reforma educativa, muchos han probado y fracasado, y este es el segundo intento del actual mandatario François Hollande, junto con el Primer Ministro Manuel Valls y la Ministra Educación, Instrucción Superior e Investigación, Najat Vallaud-Belkacem.

Pero ¿qué es lo que propone esta reforma que está causando tanto alboroto en las calles francesas? El problema es que tanto profesores, como estudiantes y representantes consideran que lo único que van a lograr los cambios propuestos es bajar la calidad de la educación y convertir a las nuevas generaciones en personas básicas.

Estar preocupados con este tipo de reformas no es para menos, pues si desde temprano les quitamos el interés y la intriga a los adolescentes de profundizar sus conocimientos sobre materias humanísticas, pueden desviar ese interés hacia otras actividades como los videojuegos, los juegos de azar y las apuestas, que al final no les aporta cultura ni sabiduría.

El latín y el griego caminan en una cuerda floja

Uno de los cambios que más ha causado polémica es el hecho de que el Gobierno ha propuesto disminuir las horas de latín y griego, si no es que se pueden eliminar completamente del pensum académico. Según el Gobierno francés el objetivo es sustituir esas horas invertidas en lenguas antiguas por una versión más viva y moderna de la historia de las civilizaciones antiguas.

¿Cómo llega el Gobierno a esta propuesta? Pues se enfocan en la idea de que dichas materias son elitescas y discriminantes, ya que, según el sistema educativo, solo los alumnos súper dotados son los adecuados para estudiarlas. Por este motivo, Hollande, Valls y Vallaud-Belkacem explican que quieren eliminar esta desigualdad del sistema educativo actual.

Pero en realidad están proponiendo lo contrario. Quieren hacer ver que están siendo progresistas al adaptar el curriculum de los estudiantes a lo que buscan las empresas, adaptarlo al mundo moderno, pero el hecho de querer adaptarse a ese nuevo sistema es más bien una idea conservativa, ya que el progresismo en la educación implica la emancipación intelectual y la libertad de pensamiento.

Con respecto a esa igualdad que el Gobierno propone, lo que quiere decir es que todos los ciudadanos estarían en el mismo nivel mediocre. ¿Es ésta la idea igualdad que una sociedad debe de promover? La igualdad no debe de buscar bajar las personas de nivel, sino más bien de motivarlas para que todos tengamos las mismas oportunidades, pero no necesariamente las mismas cualidades. El Gobierno francés no está tomando en cuenta que al eliminar materias humanísticas de su pensum, están acentuando la desigualdad en el sistema educativo pues los estudiantes que quieran desarrollarse plenamente en esta área no van a poder, al menos que paguen las clases aparte.

Ahí es cuando veremos la verdadera desigualdad, mientras que los demás estudiantes continuarán con sus mismos estudios y no serán capaces de retar el intelecto de sus compañeros pues se habrán acostumbrado a un nivel de educación conformista y mediocre.

Entonces, este razonamiento por parte del Gobierno francés muestra que se quiere conformar con la mediocridad de las futuras generaciones del país. Si los estudiantes quieren estudiar latín y griego, deberían poder hacerlo sin que sean juzgados, más bien deberían ser respetados como los intelectuales que son; de la misma forma que si un estudiante decide irse por la rama científica.

Otros cambios propuestos por la reforma

Entre los cambios propuestos encontramos: las materias que involucran el Cristianismo medieval pasarían a ser optativas mientras que el estudio del Islam continuaría a ser obligatorio, eliminar el estudio del alemán como segundo idioma o sus clases bilingües, mayor autonomía de los colegios y la creación de pequeños grupos para reducir la cantidad de alumnos por salón.

Supuestamente el objetivo de esta reforma es hacer que el pensum académico sea más atractivo y divertido para los estudiantes ya que, al parecer, Francia tiene una tasa alta de abandono escolar de casi el 10% (1 de cada 5 estudiantes abandona los estudios sin alguna calificación). El Gobierno sugiere que al cambiar el pensum, esta tasa va a bajar, pero no toma en cuenta que va a bajar de igual forma la calidad de la educación.

Naturalmente, esta situación aplica solo para Francia en estos momentos, pero es nuestro deber como ciudadanos apoyar, defender y preservar las materias humanísticas. Si hoy permitimos que eliminen el latín y el griego, mañana podrán hacer una propuesta para eliminar algunas horas de filosofía o literatura para desviar esa atención hacia materias “más productivas”.

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