Ciento ochenta minutos en un suspiro

Antonio Cantudo 08/09/2019

La cara de José Vicente Moirón lo decía todo en el saludo. La compañía había salido cuatro veces a saludar y el público aún continuaba aplaudiendo. Nadie se marchaba, todos querían mostrar la satisfacción y el reconocimiento por un trabajo riguroso que Teatro del Noctámbulo acababa de mostrar en el Sexi Firmum Iulium. Dos horas y media después de empezar la gente aún quería más. El comentario general, a la salida, era que se había hecho corto. Cinco minutos de aplausos para Tito Andrónico. Lo nunca visto.

El joven Shakespeare escribió un texto tremendo. Una tragedia de tomo y lomo en la que la compañía extremeña ha sabido brillar mostrando que se puede encontrar belleza en medio de tanto barbarie, de tanta violencia. Aquello que parece tan complicado, Moirón y sus compañeros han logrado que resulte sorprendentemente sencillo.

¿Cuál es la base de tanto éxito? Unas interpretaciones honestas, cargadas de sentido y de responsabilidad. Todo está perfectamente medido. Nada sobra, nada falta. Cada gesto cuenta, cada línea es tan importante como la anterior y abre la puerta a la siguiente. Un ejercicio de responsabilidad y de profesonalidad. Una gozada.

La tumba de Antígona y se acabó

Para rematar el festival llega de nuevo la Cía. María Zambrano para poner sobre las tablas de la Casa de la Cultura sexitana la adaptación de la obra de Sófocles que hizo la filósofa malagueña. Esta vez, sean las condiciones metereológicas que sean, podremos asistir a la puesta en escena que la lluvia nos escamoteó el pasado miércoles.

Todos esperamos con expectación ver cómo la compañía de Velez Málaga resuelve un texto hermoso y difícil de representar a partes iguales. El reto es enorme pero eso es lo que lo hace más atractivo. 

El Sexi Firmum Iulium tendrá una sexta noche, un estrambote que nadie esperaba pero que todos los abonados se aprestan a disfrutar.

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