Latín y Griego... ¿todavía?

Miguel Ángel Rubio Mirón (Granada)  19/01/2021

A Juanmi, luchador generoso, amigo entrañable, buena gente.

Recuerdo una conversación con un compañero de profesión y de afectos. Hablábamos de nuestro trabajo, de las dificultades crecientes que conlleva, de los sinsabores, y poco a poco, como otras veces, acabamos derivando en las alegrías que proporciona el enseñar a los alumnos y aprender con ellos. “Lo más importante es el amor a los alumnos” quise concluir “Y a tu materia” añadió él. Amor y respeto por unos y por otra. Para servir de ayuda en las dificultades y para estimular la curiosidad y animar a descubrir el mundo y a nosotros mismos.

Curiosidad. Hace unos días Nuccio Ordine hablaba en un artículo en El País de la curiositas, requisito fundamental para aprender y que precisa de un tiempo reposado. ¿Lo tenemos hoy? Es más necesario que nunca. Homo sum; humani nil a me alienum puto “Soy un hombre. No considero nada de lo humano ajeno a mí”. La primera vez que leí estas palabras, de adolescente, quedé deslumbrado. Una expresión que condensaba la plenitud del humanismo clásico. Cuando descubrí que la cita procedía del Heautontimorumenos, “El atormentador de sí mismo” (Ter. Heaut. 77), una comedia de Terencio, imbuida del nuevo gusto filohelénico de los Escipiones, pero comedia, y que, mutatis mutandis, no estaba muy lejos del ámbito en el que hoy situaríamos a “la vieja al visillo”, sentí una decepción… que al poco se convirtió en regocijo y, finalmente, en luz que permite vislumbrar las cosas. ¿No es la curiosidad natural lo que llega a animar, al menos ocasionalmente, la inquietud intelectual, el deseo de conocer? El niño que mira el horizonte y se pregunta, sobrecogido por la inmensidad del mar, qué habrá más allá emprende su camino para conocer el mundo. De la curiosidad tenemos que hacer la llave que facilite la entrada en la senda del conocimiento. Y si le ponemos mucho teatro, mejor. Y si rompemos los límites espaciales del aula y del corsé de las materias compartimentadas, todavía mejor.

Vayamos por partes:

Léxico y etimología: -“Conocer el origen de las palabras que conforman nuestra lengua y su semejanza o lejanía con las de otras lenguas cercanas nos permitirá expresarnos en nuestra lengua y comprender mensajes generados en ella mejor y con más riqueza y placer.” -“¡Puff! Suena a rollo aburrido” -“Tampoco hay que despreciar un poco de aburrimiento. Mientras no resulte tedioso…” -“¿Te… quéee?” -“Tedioso, de taedium.”
Con el trabajo, aunque sea una especie de “tortura” tripalium, tendremos que procurar el entusiasmo “elevándonos a la condición de dioses”, por mucho que sea efímero “lo que no cuenta con más de un día” y luego nos cause nostalgia“dolor por el regreso”. Lo importante es que no caigamos en el des-ánimo “viento que insufla la vida” y que impere la concordia “corazones compartidos”.

Y también: “En estos tiempos difíciles conviene ser estricto / estrecho, pero no abundar “desbordarse” en ello, para no convertirse en una persona fría / frígida y solitaria / soltera, por muy que se sea”.delicado / delgado."

A estas alturas María J. ha dejado escapar del cerco de sus dientes varios “¡Halaaa!” y ya, con nuestro traje subacuático, estamos listos para nuestra inmersión en las palabras. -“Un amigo de mi hermana me dijo algo de “ornitólogo” y yo puse cara de “plaff” y no supe qué decirle” “A ver… -logo / -logía ya lo hemos visto en tecnología, biología, filología… El otro formante tiene que ver con animales que tienen plumas. ¿Entonces?” y entonces Laura, precipitada, -“Ya sé. Son los animales que ponen huevos” y Fran, chistoso “Eso en todo caso serán las ornitólogas”…

En fin, una vez repuesto, les digo que lo busquen en casa y que al día siguiente les hablaré de Hai órnithes, una comedia de Aristófanes, comediógrafo griego.

Me despido “Valete et vivite! Ad crastinum!” y Luisa “Magister, ¿eso tiene que ver con “procastinar” -sic-?”… -“¿De dónde habrán sacado ese “palabro?”

Para explicar qué era eso de El latín vulgar y las lenguas romances se me ocurrió ofrecerles el poema que comienza Vivamus, mea Lesbia, atque amemus…(Catulo V) en latín, español, francés y euskera. Aprovechando que Lluís estaba en clase le pedí una traducción al catalán. En mi último curso tenía, además, versiones en gallego, italiano y rumano. Ventajas de la diversidad en una escuela pública integradora. ¿Para cuándo también laica / lega? ¿Ad Kalendas Graecas?

Lingua Latina: Nuestras letras son las del abecedario latino, que los latinos, gracias a los etruscos, adaptaron del alfabeto griego, que surgió del alefato semítico, que… Breve historia de la escritura. Soporte duro, papiro y pergamino. A buscar información sobre la copa de Dípilon y la fíbula de Presente.

Todo muy lejano ¿verdad? Nos familiarizamos con las letras griegas sirviéndonos del papiro del pequeño Teonito, en el que este regaña a su padre por no haberle llevado en su viaje a Alejandría (Rev. Iris, dic. 2000). Aprendemos algo de epigrafía y a leer latín, además de con Catulo V, con la inscripción funeraria de C. Bebius Marcianus, sexitano de 10 años, 8 meses y 28 días (MAN, Nº R. 37802) STTL.

De camino al MAEG nos detenemos ante varias inscripciones latinas (en la Facultad de Derecho, una con un tremendo Ablativo Absoluto Imperante Franco…) y después de la visita al Museo paseamos para ver otras inscripciones más actuales, tan bellas y sugerentes como maltratadas y abandonadas, en el camino de la Fuente del Avellano.

Tras saber leer, toca empezar a estudiar la lengua latina para saborear lo que nos dicen sus textos. Semejanzas -muchas- y diferencias -menos, pero descomunales- con nuestra lengua. Al explicarles la categoría gramatical de Caso, me dejo llevar por mi lado Mr. Hyde. En un texto breve y asequible, Ariadna, una joven griega, ve cambiar el nombre que indica su situación social, serva, hasta en cuatro ocasiones, sin cambiar de Número gramatical, hasta que finalmente es manumitida. ¿Por qué esos cambios?

Caras de asombro y algunas de espanto al descubrir que, teóricamente, un nombre en latín podría tener hasta ¡12 formas! Algo parecido, de lejos, a lo que tenemos en español con los pronombres personales: “¿Quieres a yo? ¿Vienes con yo? ¿Traes algo para yo?” ¡¡!!. Y si le pones teatro, se parten.

Rebajemos la tensión. No se trata de convertirnos en la Reserva Gramatical de Occidente. Aunque haya quien siga aún el método Manolito –el personaje de Mafalda que le saca punta al lápiz con la uña de su pulgar- “Yo machaco la gramática el primer trimestre y luego a traducir César sin cesar. El que vale, vale, y el que no, a Ciencias”, somos muchos los maestros que hemos recuperado, más o menos adaptados, métodos propios del aprendizaje de las lenguas “vivas”, o cercanos. No se trata de que los alumnos se expresen en latín, que ocasionalmente es divertido y estimulante, pero sí de que los textos se lean de forma natural, con una dificultad y una riqueza crecientes. Y si ofrecen historias atractivas, que con frecuencia puedan ser dramatizadas, mejor que mejor.

El primer año que trabajé, hace ya muchos, con el Curso de Latín de Cambridge, sorprendí a Raúl, mi alumno más revoltoso, con los ojos humedecidos en la lectura final de la Unidad I, en la que Caecilius muere a causa de la erupción del Vesubio.

-“Avete omnes! Quomodo valetis, discipuli discipulaeque?” -“Bene valemus, magister!” Todos los días se habla algo de latín en clase.

Y luego, disfrutar de Plauto, de Catulo, de Fedro, de Salustio… y hasta de César, con adaptaciones cuando es necesario, es más probable. Y casi nadie se pregunta ya por qué estudiar una lengua “muerta”.

Historia. Hispania Romana.

Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae... (Cicerón, De oratore, II, 36).

Quien no conoce su historia se expone a prolongarse en la candidez de la infancia. ¿También la historia pasada? ¿Pertenecen sólo al pasado la oligarquía, la tiranía, la guerra preventiva, el imperialismo, la demagogia y la manipulación del lenguaje, la parresia y la isegoría consustanciales a la democracia? No son pocos los intelectuales y estudiosos que invitan hoy a mirar a la antigua democracia ateniense para revitalizar las nuestras (Pedro Olalla, Grecia en el aire). Con todas sus imperfecciones, incluida la marginación de la mujer -pese a Antígona, Medea, Hipatía, Cornelia, etc.-, la esclavitud o la injusticia destructora como manifestación de poder -el diálogo de los melios- se presta al debate histórico y proyecta luces sobre nuestro mundo de hoy.

Del mismo modo que los períodos de la historia de Roma, con sus episodios legendarios -Coriolano, Cincinnato, Clelia…- o históricos propiamente dichos -rebeliones de esclavos, patricios y plebeyos, guerras civiles, Augusto…-. Contamos con las fuentes escritas y con abundantes recursos: documentales, películas de sobra conocidas o menos divulgadas. Muy interesante el visionado y posterior coloquio sobre Cesare deve moriré de los Taviani o La fuente de las mujeres, de Radu Mihaileanu.

Y por otra parte, las piedras que hablan, raíces que nos fijan en una tierra y en una historia, y que, a la vez que nos enseñan que todo pasa, extrañamente afirman que nada se pierde si queremos darnos cuenta e incorporarlo en nosotros. Impresiona el teatro de Acinipo que se yergue en medio de un páramo, la ciudad de Baelo Claudia rescatada de una hoz de dunas frente al mar, el tramo de doble arcada del acueducto de Sexi entre chirimoyos, la vista desde la Pnix al atardecer. Emocionan el Mosaico de los Amores de Cástulo o los de la villa de Salar, que vuelven a ver a luz; las formas delicadas del efebo de Antequera; la tumba de la liberta Acilia Plecusa; el Hermafrodito de la villa de Almedinilla…

De todo esto y más han salido trabajos de investigación de los alumnos, más o menos brillantes, muy elaborados casi todos.

Literatura. Mitología. Pensamiento.

De “la cólera de Aquiles” al “Animula vagula, blandula” de Adriano, del lamento desgarrador de las Troyanas al trastorno de Euclión por un maldito tesoro encontrado, pocas cosas hay tan gratas en una clase como la lectura en voz alta y el comentario de pasajes seleccionados, incluso en ocasiones desde la lengua original con el apoyo de una buena versión al español.

Non ignara mali, miseris succurrere disco” (Virgilio, Eneida, I, 630) “al no desconocer yo misma la desgracia, he aprendido a socorrer a los desdichados” le dice la reina Dido a Eneas al ofrecerle acogida tras naufragar su flota en su peregrinaje hacia una nueva tierra para él y los suyos. El mismo mar surcan ahora mismo nuevos eneas, sin Dido acogedora.

Tu mihi curarum requies, tu nocte uel atra

lumen, et in solis tu mihi turba locis” (Tibulo, Carmina, III, 19, vv. 11 y 12)

“Tú, decanso de mis cuitas, tú, en la noche oscura,

luz, y para mí, en los lugares vacíos, multitud”

¿Y ellos, los alumnos? Miguel Ángel y Álex se convierten en Sosias y Mercurio ante sus compañeros, público entregado. Paula cabalga por la literatura española a lomos del Asno de Oro. A Mary le propongo un trabajo sobre la relación entre Catulo y Lesbia a la luz del corpus catuliano, y ella, genio y figura, lo cambia y lo hace sobre Lesbia y Catulo. Juan Antonio, que ha cogido Latín a su pesar, porque le han dicho que le servirá para Derecho Romano en su futura carrera, deslumbrado, hace una exposición brillante sobre la Primera Catilinaria. Y Marina, transformada en una Antígona indómita, me replica a mí, Creonte más columna que nunca, con la energía de su “No he nacido para compartir el odio, sino el amor” y me deja sin palabras.

Todos los alumnos de 1ºB en silencio, sobrecogidos por el Lamento de Dido interpretado por Jessye Norman.

Pasamos a los mitos y su presencia en la Literatura y el Arte. Es el dominio de Ovidio, en traducción directa o en versión dramatizada. Orfeo y el poder del amor y de la música. Céix y Alcíone, transformados en aves marinas. Orión dominando el cielo en las noches claras de invierno. Erisictón y el consumo desenfrenado. Ícaro y su vuelo libertario. El Minotauro reinventado por Borges.

Belleza y significado. Lucía y sus trabajos de mitología… con unos comentarios sobre los mitos y un análisis de las obras de arte inspiradas en ellos, también me deja sin palabras. Alumnos aprendiendo y disfrutando.

Y pensamiento. De la mano de los mitos nos internamos en el humanismo: Conocimiento y filantropía. Edipo y Prometeo.

Edipo, que quiere escapar de su destino y con su inteligencia vence a la Esfinge, se precipita en él por su necesidad de saber. Indaga, aun sospechando que lo más terrible se ha cumplido. (kýlix ática. Ingres. Moreau…)

Prometeo, luz y progreso para los hombres, se rebela frente al poder de Zeus por su filantropía. (Goethe. Füger. Cossiers…).

En el s. XVI Sebastian Castellio, uno de los humanistas más valorados del momento, defendiendo la libertad de conciencia, se enfrentó a Calvino por la ejecución de Miguel Servet, esgrimiendo que “matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre”. Y en la última época de su vida escribió una obra cuyo título tiene este sugerente comienzo: De arte dubitandi…

También Sócrates y su actitud ante la cicuta. La belleza y la bondad en el retrato de Giovanna Tornabuoni, con el epigrama de Marcial. Lucrecio, la ciencia y la muerte. Diógenes y la secta del perro. Marco Aurelio. Montaigne…

Latín y Griego… un placer muy conveniente, siempre

FUENTE: http://filosofiaylaicismo.blogspot.com/2021/01/latin-y-griego-todavia.html

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