Los arqueólogos localizan en Lugo un barrio romano de alfareros

Enrique G. Souto | Lugo www.lavozdegalicia.es 01/03/2006

Las excavaciones en O Carme confirman el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino. El hallazgo de una sepultura indica la posible existencia de una necrópolis.

El gran yacimiento arqueológico que es Lugo aporta nuevos datos sobre el pasado romano a poco que los historiadores desentrañan los secretos de su subsuelo. Los sondeos efectuados en la zona de O Carme, en un amplio terreno situado entre la primera ronda (la de A Muralla) y la segunda, han confirmado el trazado de la calzada XIX del Itinerario de Antonino, así como la existencia en este ámbito de un barrio alfarero. Las investigaciones que dieron pie a este descubrimiento se llevaron a cabo entre julio y noviembre del pasado año, en el marco del programa europeo Vías Atlánticas, en el que participan ciudades españolas y portuguesas.

Los arqueólogos acaban de rematar el informe preliminar del resultado de las investigaciones en O Carme. Los sondeos permitieron confirmar y definir el trazado de la calzada romana, que desde la Porta Miñá de la Muralla conducía hasta el puente sobre el Miño. Era una de las entradas principales a la ciudad romana.

Las catas dejaron al descubierto un trozo de la calzada, en el que los arqueólogos han determinado dos fases constructivas distintas, relacionadas con otras tantas etapas en el desarrollo de la ciudad romana. En el altoimperio, la citada vía formaba parte del entramado urbano. En ese momento, esta zona estaba integrada en la ciudad; posteriormente, con la construcción de la Muralla, quedó fuera de ella. La calzada altoimperial tiene las características propias de una vía urbana: el firme estaba hecho con piedras de río. Tenía una acera lateral porticada.

Cambio

En la época bajoimperial, una vez construida ya la Muralla, esa calzada dejó de ser una calle y se convirtió en una vía de acceso. Por aquel entonces, sufrió una considerable reforma como consecuencia de la construcción de una cloaca que discurría bajo su pavimento y que canalizaba las aguas residuales hasta el exterior de la urbe romana. También se conservan vestigios de la citada canalización subterránea.

Correspondiente a la etapa bajoimperial, los arqueólogos localizaron lo que creen que pudo ser una necrópolis, que debía extenderse hacia el noroeste y que está situada al pie de la calzada. De hecho, hallaron una sepultura, de sección triangular y recubierta de tégula roja, característica de los siglos IV y V después de Cristo.

Con cantos rodados

En la parte baja de los terrenos en los que se desarrolló la investigación, el camino denominado Regueiro dos Hortos está históricamente asociado primero a la calzada romana y posteriormente al Camiño Primitivo. Los sondeos confirmaron la antigüedad de este camino.

Los arqueólogos documentaron varias fases de su pavimentación, mediante cantos de río. La parte más antigua, según los especialistas, podría corresponderse con la etapa romana y, por tanto, con la calzada XIX del itinerario de Antonino. La tradición señala que en el entorno del Regueiro dos Hortos estuvo la casa natal de San Froilán (año 832), el patrón de la capital lucense.

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