Vitoria, autopista romana

F. Góngora | Vitoria www.elcorreodigital.com 21/05/2006

Cuatro yacimientos importantes y 28 lugares con restos materiales confirman la intensa romanización de la capital alavesa. Este es un inventario abierto de esa huella

Los últimos hallazgos de restos romanos en Mariturri, en las cercanías de Armentia, han confirmado plenamente algo en lo que todos los arquéologos coinciden. La romanización de Álava fue muy profunda, tuvo fases de esplendor y de decadencia a lo largo de cinco siglos y se tejió en torno a una autopista, el iter XXXIV, la calzada que unía Burdeos (Francia) con Astorga (León).

Mientras Jesucristo moría en Jerusalén en tiempos del emperador Tiberio -año 33 del actual calendario-, entre Ascarza, Arcaya, Armentia, Zuazo, Júndiz y Margarita -pueblos dentro del término municipal de Vitoria- y finalmente Veleia ya había una verdadera autopista de losas que permitía primero el paso rápido de las legiones de Roma y, posteriormente, el del comercio, la lengua, la cultura y el derecho de aquella civilización que alcanzó hitos de desarrollo asombrosos.

La vía, espectacularmente recta, -existen tramos en Italia de hasta 95 kilómetros sin una sola curva- tenía una anchura de 4,10 metros. En el año 100 se amplió a 6,10 metros, la medida de todas las calzadas romanas importantes, cuyo concepto no era el camino que unía dos puntos, sino el de vía que permitía el control del territorio entre dos ciudades importantes. Era una carretera tan magnífica que al menos se utilizó durante 600 años y las demás rutas que le sucedieron, como la de Santiago o el camino real, reutilizaron su trazado. Quedan vestigios de ello.

Una estación de correos

Julio Núñez y Paquita Saénz de Urturi, directores de la excavación, todavía en marcha, han sacado a la luz los cimientos de 300 metros de esta formidable vía y un detalle capital. Mariturri se encuentra a 4 millas de la ciudad romana de Iruña y a 4 de otro asentamiento importante, el de Suessatio-Arcaya. «Justo en medio. Se trata de una estación de postas al servicio del Estado romano y de sus correos, la primera que se descubre en la península Ibérica. Allí se cambiaba de caballos o se reparaban los desperfectos de los carros», indica Julio Núñez profesor de la UPV y un experto en el mundo romano.

Otro hallazgo afortunado, la punta de una lanza del siglo VI, ha permitido constatar que en ese tiempo aún se reparaba la calzada. «Es la primera estación de correos que se descubre en la península Ibérica», indica Núñez que conoce con detalle el rectilíneo trazado de llamado también Itinerario de Antonino. No es el único descubrimiento. Una granja de vacas, que ha dado nombre a Armentia -vaca se dice armentum en latín-, y un poblado que centra la actual campaña de excavaciones convierten a Mariturri en un libro abierto de la historia.

Un proyecto de musealización y su encaje en la urbanización de Zabalgana permitirá que todos estos vestigios, aunque no sean monumentales, puedan ser visitados y sirvan para comprender cómo se vivía hace 2.000 años.

El yacimiento más antiguo que se conoce de Vitoria es Arcaya. Lorenzo Prestamero lo descubrió en el siglo XVIII y Ramón Loza dirigió las excavaciones entre 1976 y 1982. Aunque hay vestigios de un poblado de la Edad del Hierro, Arcaya es conocido fundamentalmente por sus termas, que pueden ser visitadas. Situado al borde de la iter XXXIV, el yacimiento ocupa nada menos que 19 hectáreas, gran parte de ellas ocupadas ahora por el núcleo rural. Todo movimiento de tierras en esta área debe ser investigado por los expertos contratados por el Museo de Arqueología, dependiente de la Diputación. Amelia Baldeón, la directora de este centro, que reúne lo mejor de los hallazgos encontrados a lo largo de los años en el territorio, cree que Arcaya aún tiene una potencialidad enorme, una idea que comparte con la última arqueóloga que ha hecho excavaciones aquí, Paquita Sáenz de Urturi. «Está considerado como un conjunto monumental», señala.

Salvatierrabide y Atxa

De los otros dos grandes yacimientos existentes en el término municipal de Vitoria, la colina de San Miguel de Atxa, de una hectárea, es un paradigma de las futuras actuaciones en materia arqueológica. Este poblado indígena y campamento militar romano, situado junto a los chalés de Ibaiondo, fue investigado por Eliseo Gil y Idoya Filloy y forma ya parte del anillo verde de la ciudad. «Se ha optado por representar a escala los diferentes volúmenes arquitectónicos del asentamiento. No hay muchas posibilidades más. Un yacimiento no se puede dejar al aire libre sin protección. Unos buenos paneles pueden explicar su importancia», destaca Eliseo Gil.

El cuarto de los yacimientos romanos ya no existe. Se trata de Salvatierrabide y fue investigado por los padres Marianistas y por José Miguel de Barandiarán a principios del siglo XX. Actualmente se encuentra bajo la rotonda y los chalés de Mendizorroza.

Son muchos los vestigios que han desaparecido bajo el peso de la maquinaria de construcción o en manos de desaprensivos. La construcción del nuevo Museo de Arqueología será una oportunidad para recuperar algunos.

LUGARES CON RESTOS
Pueblos, fincas y mortuorios: Ania, Antezana, Alto Ganarta (Otazu), Arsua (Lasarte), Ascarza, Betoño, Cascajueta (Ariñez), Correría, El Campillo, Errekaleor, Estarrona, Guereña, Landatxo (Gardélegui), Los Balcones (Olarizu), Margarita, Mendiguren, Miñano Mayor, Oreitia, Petrikiz (Arcaute), Retana, Retegana (Foronda), Río Batán, Subijana de Álava, Ullibarri-Arrazua, Yurre, Zerio y Zumelzu.

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