Historia

No eran los dioses, era la ciencia: la muerte en la Puerta del Infierno de Hierápolis tiene una explicación

José Cervera 02/05/2018 www.eldiario.es/retiario

La ciudad romana de Hierápolis tenía una Puerta al Infierno, un lugar donde sacerdotes sacrificaban animales a los dioses de un modo muy particular.

Al poco de entrar los animales en la cueva se desplomaban y morían sin que nadie les tocase mientras los sacerdotes, a su lado, permanecían ilesos.

En el corazón de Anatolia, en la actual Turquía, hay un lugar mágico que se llama en turco  Pamukkale o 'montaña de algodón'. Se trata de una enorme ladera sobre la que caen aguas termales calientes cargadas de carbonatos de tal modo que al enfriarse toda la ladera queda cubierta de un blanco cegador.

No es una guía de autopistas, es un mapa de calzadas romanas

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Emilio Sánchez Hidalgo  26/02/2018 www.verne.elpais.com 

No es una guía de autopistas, es un mapa de calzadas romanas

Un repaso a parte del legado de los romanos en España: nuestro idioma, procedente del latín; el nombre de muchas ciudades, como Zaragoza; o algunos de nuestros monumentos icónicos, como el acueducto de Segovia. Este tuit, con más de 6.000 retuits en sus primeros tres días de publicación, señala otra aportación: las vías de comunicación.

 

Pretorianos, la oscura fuerza detrás del trono de los césares

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Jacinto Antón www.elpais.com 6/01/2018

Dos libros revisan la cruenta historia de la vilipendiada guardia imperial de la antigua Roma.

Pocas unidades militares arrastran tan mala fama como los pretorianos, la guardia de los  emperadores de Roma, su privilegiada (cobraban mucho más que los legionarios y servían menos tiempo) y a menudo petulante escolta. El cuerpo, que también acompañaba en campaña al emperador, entrando en combate como soldados, tuvo múltiples funciones incluyendo las de policía secreta, espionaje y operaciones clandestinas (como asesinar a enemigos del Estado). Fue precursor de las unidades de élite y de los guardaespaldas de los líderes modernos, influyó en contingentes como la Guardia Suiza, la Guardia Imperial de Napoleón o las SS, y su eco llega hasta La Guerra de las Galaxias, en cuya nueva entrega, Los últimos Jedi, el malvado líder supremo cuenta con una guardia personal inspirada directamente en ellos (aunque armada con espadas y lanzas láser en lugar de gladios y pilums).

No todos los romanos eran blancos: el imperio era más diverso de lo que parece

Jaime Rubio Hancock  27/07/2017  www.verne.elpais.com

Un tuitero de la alt-right cree que los romanos eran blancos: los historiadores le corrigen.

Britania, siglo II d.C. Un legionario romano de alto rango da instrucciones a sus soldados para construir un fuerte cada milla. Así comienza un vídeo divulgativo para niños de la BBC que muchos consideran muy poco acertado. ¿La razón? El legionario no es blanco y, para unos cuantos, esto supone ceder a la dictadura de lo políticamente correcto. Pero sí, había legionarios negros, a pesar de que no recordamos ninguno de las películas clásicas de romanos.

El atroz Vietnam de las legiones romanas

Jacinto Antón Kalkriese 16/07/2017  www.elpais.com

Recorrido por el campo de batalla de Teutoburgo de la mano de Valerio Manfredi, autor de una novela sobre la derrota de las tropas de Augusto por los germanos.

Valerio Manfredi se arrodilla y deposita sentidamente una rosa sobre la hierba (una rosa, por cierto, que le han prestado en una cafetería cercana). Aquí y en los alrededores, de hecho a todo lo largo de una ruta infernal de unos 50 kilómetros a través de los espesos bosques de Germania, cayeron millares de legionarios romanos, compatriotas del novelista (Castelfranco Emilia, 1942), hace dos milenios, masacrados a lanzazos y espadazos por las tribus enfurecidas de los queruscos, brúcteros y angivaros, entre otros. La peor derrota de Roma junto a Cannas, Carras y Adrianópolis. Manfredi suspira y agita la leonina cabeza orlada de cabello blanco mientras con porte de centurión musita un fragmento de Velleius Paterculus sobre el combate, en latín.

Música en la Antigua Grecia

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Pablo Eugenio Rodríguez Vázquez www.revistadehistoria.es 15/05/2017

Para estudiar esta música, las llamadas fuentes musicales primarias, esto es, instrumentos o notación escrita, son pocas o incompletas, ya que la representación del sonido no se escribía casi nunca. Los intérpretes improvisaban sobre temas conocidos. La notación era para pasajes concretos que, por su complejidad, debían ser escritos para memorizarlos.

Para conocer esta música debemos usar pues fuentes iconográficas y literarias. En el Museo del Louvre podemos encontrar fácilmente multitud de representaciones en piedra, pintura o cerámica tanto de los ejecutantes como de los instrumentos en sí. Los testimonios escritos también son importantes: La Ilíada y La Odisea de Homero hacen constantemente alusiones a la producción musical, así como abundantes textos posteriores escritos para ser cantados en público con acompañamientos musicales también inciden en ello.

El Coliseo desvela sus secretos

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María Salas Oraá 8/03/2017 www.elpais.com

Una exposición abierta hasta enero en el propio anfiteatro, el monumento más visitado del mundo, relata su historia completa.

El Coliseo de Roma, el monumento más visitado del mundo, todavía esconde muchos secretos, y una nueva exposición se ha propuesto desvelar algunos de ellos. De sus casi 20 siglos de historia lo más conocido es el papel que jugó como escenario de batalla de gladiadores, pero poco se sabe sobre la función que desempeñó en la Edad Media, cuando dentro de él se formó una especie de “ciudad dentro de la ciudad” con casas y todo tipo de negocios, desde talleres artesanales hasta carnicerías.

Si la antigua Roma hubiera tenido televisión

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Isabel Ferrer 02/02/2017 www.elpais.com

Un estudio analiza la promoción política que se hacían los emperadores a través de los medios de entonces: monedas, estatuas, pinturas.

La idea de un sistema internacional de Estados cuyas relaciones sirvan para equilibrar el poder surge después del Renacimiento y es el espejo del mundo actual. La Roma antigua, por el contrario, ejemplifica la fuerza militar aplicada de la manera más funcional: la conquista para expandir sus límites. Aunque los emperadores han pasado a la historia como el rostro más visible de la antigüedad clásica, para mantenerse no solo debían manejarse con el Senado, sofocar conjuras y ganar batallas. La imagen que proyectaban en todos sus territorios debía reforzar su posición, y algunos, como Augusto y Adriano, destacaron en el uso de lo que podría denominarse los medios masivos de comunicación de la época. En su caso, las monedas de curso legal, bustos, estatuas o bien relieves e inscripciones en edificios, con mensajes distintos para sus múltiples interlocutores.

La guerra de Yugurta (I): el peor amigo de Roma

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E. J. Rodríguez 06/2016 www.jotdown.es

Escribió Pascal que de haber tenido la reina Cleopatra una nariz distinta, la faz del mundo hubiese cambiado para siempre, porque la legendaria belleza de la reina de Egipto se interpuso en los planes de los líderes romanos, envalentonados por su superioridad militar pero subyugados cuando se encontraban con ella. Así, la más famosa nariz de todos los tiempos se convirtió en el emblema del personalismo en el análisis de la historia; los cronistas antiguos tendían a pensar que un único individuo podía desviar el curso de las cosas tanto como la conjunción de otros muchos factores, por lo que concebían la historia como un tejido de nombres propios. Hoy creemos más bien que para llegar al momento en que un único individuo marque la diferencia, antes han debido producirse muchos otros acontecimientos. Los historiadores modernos juegan con un sinnúmero de circunstancias, estudiando desde la economía y el clima hasta los sistemas culturales y religiosos. Pero nada de esto, en el fondo, desmiente a Pascal. Cleopatra pudo hacer uso de su atractivo, por qué no; quizá unido a su astucia influyó sobre la política romana.

Hubo otro rey africano que, varias décadas antes que Cleopatra, marcó su nombre a fuego en la memoria de Roma. Generaciones enteras lo recordarían como el demonio africano que contribuyó a acelerar el declive de la República, sistema político que había perdurado durante siglos. Yugurta (en latín Iugurta, y por lo general llamado Jugurta en la versión española tradicional) fue el tercer rey de Numidia y una figura desconcertante, combinación de aliado y enemigo, que convirtió su reino en un Vietnam para los romanos.

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