Los restos de un barco del siglo I guardan el secreto del garum

Madrid | REUTERS 16/11/2006

Los científicos esperan recuperar la receta del garum, una antigua salsa de pescado romano, a partir de las ánforas halladas en un barco de 2.000 años de antigüedad hundido a una milla de las costas alicantinas, dijo el jueves el co-director del proyecto.

"El estado del yacimiento es excelente", dijo Carles de Juan, co-director del proyecto, que trabaja para la Generalitat valenciana. Los restos del barco del siglo I, muy bien conservados, fueron descubiertos en 2000 cuando un ancla se quedó enganchada en la embarcación.

Los científicos esperan que el hallazgo de más de 1.200 ánforas, cada una de medio metro de altura, les permita recuperar la receta de la salsa, una delicia de la antigua Roma.

La embarcación está sumergida en aguas poco profundas cerca de la costa y también ofrece importantes lecciones sobre las rutas comerciales de entonces.

"Normalmente naufragan muy, muy alejados de la costa y es casi imposible encontrar yacimientos como éste", dijo de Juan. "Seguramente por causas de una fuerza temporal esta embarcación se salió de su ruta y se acerco a la costa", añadió.

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Alicante | EFE. 15/11/2006
El barco romano hundido frente a Alicante hace 2.000 años está casi en perfecto estado

Expertos internacionales consideran que el pecio descubierto en el año 2000 frente a la costa de la Vila Joiosa (Alicante) constituye uno de los yacimientos arqueológicos submarinos más importante del Mediterráneo Occidental y una 'una joya del mundo antiguo'.

Así lo explicó Carlos de Juan, uno de los arqueólogos que han dirigido la primera campaña de intervención en los restos y cuyos resultados preliminares fueron presentados en las quintas Jornadas Internacionales de Arqueología Subacuática celebradas la semana pasada en Gandia (Valencia).

Las excavaciones han concluido que el pecio Bou-Ferrer, que debe su nombre a los submarinistas aficionados que descubrieron el barco, es 'uno de los más importantes del Mediterráneo occidental, por sus dimensiones (30 metros de eslora), 400 toneladas de porte, y por su interés científico. Interés que reside tanto en el cargamento de ánforas como en los análisis de fangos donde está naufragado el barco, que ha permitido que toda la madera enterrada en el fango se conserve', explicó De Juan.

'Tenemos un auténtico barco romano bajo el agua, en muy buen estado de conservación, una joya del mundo antiguo', añadió el arqueólogo.
De Juan, arqueólogo subacuático de la dirección general de Patrimonio Cultural de la Comunidad Valenciana, y Franca Cibercchini, experta internacional y profesora en la universidad de Pisa (Italia), son los responsables del proyecto científico de investigación del pecio, que impulsa la Conselleria de Cultura.

En la primera campaña de intervención, en julio pasado, se realizó una cata de sondeo, en la que se observaron 'tres capas de cargamento, de ánforas, y recuperamos del mar 40 ánforas completas, que llevaban unas salsas, derivadas del pescado, muy caras y apreciadas en época antigua', y se han contabilizado hasta 1.200 ánforas conservadas en el interior del barco.

Los responsables de la intervención arqueológica datan el barco en torno a la mitad del siglo I (en los años 40-50 después de Cristo), y lo relacionan con el comercio del emperador de Roma, 'en la época tumultuosa de emperadores como Tiberio, Claudio o Nerón, en la que se empieza a articular el sistema para que la población romana tenga asegurado el alimento por parte del estado romano'.

En cuanto a las circunstancias del hundimiento de la embarcación en la costa de la Vila Joiosa, los investigadores mantienen la hipótesis de que 'el barco hacia una ruta directa, de puerto principal a puerto principal, desde un puerto situado en torno a la bahía de Cádiz hasta el puerto de Roma' y debió encontrarse con 'algún temporal o problema técnico que le impidió continuar su ruta', añadió el arqueólogo que ha dirigido las excavaciones.

'Los problemas derivados del temporal debieron ser de tal importancia que los mismos marinos deciden abandonar la empresa y enfilar a tierra', hacia la costa alicantina, donde se hundiría, subrayó. Añadió que 'en toda la costa española no conocemos en estos momentos ningún pecio de las características del Bou-Ferrer'.

Los responsables del programa de estudio de la embarcación romana no descartan la posibilidad de realizar un proyecto que permita la exposición de parte de los restos del pecio, para su mayor difusión pública.
Los trabajos arqueológicos comenzaron en julio, después de que se rodearan los restos con una red metálica para impedir los saqueos. Cuando el barco naufragó, la quilla se hundió en la arena, preservando la madera, mientras que la erosión de las olas durante 20 siglos afectó al resto del carguero.

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