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18/04/2005

Ana R.Tenorio ● www.diariodecadiz.com

Monumental Cádiz romano en diez metros cuadrados
Concluye la excavación de la calle Jabonería, que ha puesto al descubierto la magnitud de un gran edificio público perteneciente al Foro

Recién concluida la excavación en el solar de la calle Jabonería, los hallazgos que ha propiciado se confirman como "el primer gran vestigio de la Neápolis romana construida por los Balbo que aparece en Cádiz, a excepción del Teatro Romano, y que además nos ofrecen una imagen clara de la monumentalidad y la organización del espacio en los grandes edificios públicos de la época", según afirma la arqueóloga que ha dirigido la excavación, María Eugenia García Pantoja.

A pesar del reducido perímetro de la excavación, diez metros cuadrados, la contundencia de estos restos, constituidos por dos habitaciones con potentes muros adosadas a la roca natural, en las que se ha descubierto además un pozo y una escalera casi completa, es evidente y permite a cualquier observador imaginar la grandiosidad del edificio al que pertenecen, que tuvo al menos dos plantas.

La arqueóloga explica que "con los elementos que tenemos no podemos asegurar a qué edificio concreto corresponden estas estructuras, pero lo que sí resulta evidente es que no se trata de una casa noble, un domicilio privado, sino de un gran edificio público, a tenor de los grandes muros que conforman estas dos habitaciones y del espacio que organizan". En ese sentido apunta -con todas las reservas sujetas a una posterior y más profunda investigación- que "todo parece indicar que nos encontramos ante uno de los edificios que conformaban el Foro de la ciudad. Podrían ser almacenes relacionados con el antiguo puerto, que en aquella época estaba muy próximo a este lugar, o bien la Basílica -donde se administraba la Justicia- o el macellum o mercado". Rechaza sin embargo que se trate de los restos del Anfiteatro, "ya que la situación, las estructuras y la disposición del espacio no se corresponden con esas edificaciones".

"La identificación del carácter de estos edificios -subraya la arqueóloga- se hace más complicada porque la configuración urbanística de la Gades romana no responde exactamente a los cánones clásicos de las ciudades del Imperio, ya que lo reducido del territorio geográfico obligó a modificar estos cánones y 'comprimir' la distribución de los espacios y edificaciones".

La excavación ha permitido documentar diversas épocas de ocupación de esta construcción romana, que sufrió a lo largo de trescientos años o más distintas modificaciones con reutilización de estructuras anteriores. Así, han aparecido restos de estructuras y suelos de época republicana -entre los siglos III y II antes de nuestra Era- o incluso más antiguos, algo que ha sido imposible determinar, debido a la ausencia de materiales que permitieran fechar la cronología con más exactitud. Datan de esta época los muros más importantes y los restos de gozne de una puerta de acceso a la habitación de al lado. "En tiempos de la construcción de la Neápolis de los Balbo -explica la arqueóloga- el uso del edificio se modifica, añadiéndole un pozo y una escalera que da acceso a una segunda planta, de la que se ha conservado perfectamente un tramo de ocho escalones de un metro de ancho. Los tres que faltaban los hemos podido recuperar entre los materiales de derrumbe". A un tercer periodo corresponden los restos de colmatación y abandono del edificio, en la segunda mitad del siglo I de nuestra Era, en la que se rellenó la zona baja del mismo. "La idea del abandono en ese momento- precisa la arqueóloga- se reafirma por la localización in situ de un enterramiento de incineración de urna de plomo, ya que dicha forma de enterramiento no alcanza más allá del siglo II".

Las estructuras halladas son espectaculares: un muro de 4 metros de alto, medio de ancho y 2,5 de largo, en el que, a 3,20 metros del suelo aparecen seis mechinales (agujeros para encajar las vigas) que indican al menos la existencia de una segunda planta. Este muro está excavado en la roca natural, excepto dos hiladas de sillares en la zona superior. Formando esquina con él y enfrente, se ha encontrado otros muro de 2,50 metros de alto, 0,50 de ancho y 2 de largo, realizado en mampostería. Frente a este segundo muro, a una distancia de dos metros y medio, se ha excavado un tercero, también de mampostería, de 2,95 metros de alto, 0,50 de ancho y 10 de largo. Adosada a éste apareció la escalera, que está reforzada por un muro de mampostería de 0,40 metros con pilastras de piedra ostionera y, junto a ella, el pozo, que tiene un diámetro de 1,70 metros y está construido con sillares de piedra ostionera y excavado en el firme natural. En opinión de la arqueóloga, "es muy posible que se trate de un pozo de mareas, que bien podía ser utilizado para el servicio de las personas que se encargaran del mantenimiento del lugar".

A pesar del largo periodo de uso que tuvo este edificio en época romana -se han localizado hasta cinco o seis suelos diferentes a lo largo de tres siglos- no se han hallado materiales asociados a él, lo que dificulta una datación más precisa de los restos más antiguos. Esta ausencia de materiales se explicaría, según apunta María Eugenia García, por el hecho de tratarse de un lugar de uso público sin una función doméstica, que es la que suele aportar estos materiales. "Sí hemos encontrado -afirma- numerosos fragmentos de mármoles, estucos, sillares y cornisa, que refuerzan la idea del importante carácter de esta construcción".

La excavación ha aportado asimismo, en niveles superiores, restos de periodos históricos anteriores, que dan fe de los distintos momentos de ocupación.

Por encima de los vestigios romanos y alterando los niveles de relleno de esa época, se ha hallado una gran fosa que ha proporcionado abundantes materiales de la época del Cádiz islámico: candiles de piquera, jarras colador y otros utensilios domésticos como alcadafes o taifoles. "Estos materiales -indica la arqueóloga- revisten gran interés tanto por su calidad y estado de conservación como por- que suponen la constatación de una ocupación islámica que rebasaría los límites del recinto del Barrio del Pópulo y se extendería hasta esta zona del arrabal de Santa María".

Más arriba se han encontrado también restos de una vivienda del siglo XVI, con un gran patio asociado a un muro de mampostería, y otros vestigios que atestiguan la ocupación del lugar desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Sin embargo, aunque el Barrio de Santa María está considerado como una de las probables ubicaciones del Gadir fenicio, la excavación, en la que se ha llegado hasta la roca natural, no ha aportado ningún indicio de ocupación en esa época.

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